La Cueva de la Hidra

De la patada

Brasil primero es futbolero, después católico, trabajador, activista y todo lo demás. Así se pudiera definir su identidad; sin embargo, el ambiente social y político que viene viviendo en los últimos meses recuerda el de México los meses previos a la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos, el 12 de octubre de 1968, los que promoviera el Presidente López Mateos e inaugurara el Presidente Gustavo Díaz Ordaz. Habría que advertir que en aquellos años la economía y el crecimiento de nuestro país eran sólidos, como en el Brasil de Lula en 2007, año en que ganó la Sede del Mundial de 2014.

En México sería el movimiento estudiantil el que marcara las tensiones políticas en tiempos de definiciones de candidatos a la Presidencia de la República. En Brasil, las elecciones también están influyendo por la posible reelección de Dilma, tema que está presente en el ánimo social, que inconforme por la situación económica emerge como una gran sombra en la Copa Mundial. Un gasto excesivo, se señala, a pesar de las declaraciones de la FIFA en sentido contrario, al precisar que ellos pusieron la mayoría de los recursos y el país sede sólo el 0.16 por ciento de su Producto Interno Bruto. Sin embargo, estadios y obras de infraestructura se emprendieron, bien o mal terminados y corrieron a cargo de Brasil. La FIFA no los pidió, afirma.

Se advierte, asimismo, en las recientes declaraciones de Lula Da Silva, desesperación por el cambio de suerte de Brasil, sino por qué la rudeza innecesaria contra México que vive lo propio sin señalar a otros. Lula ganó la sede en un momento pleno de éxito, popularidad y de su economía en crecimiento (así se veía). Echaron las campanas al vuelo y después Dilma Rousseff tendría que torear, perdón que "cascarear" la situación sin el apoyo popular que tenía Da Silva.

En nuestro país, mientras tanto, vivimos nuestra propia realidad: tiempos límite. La discusión y aprobación de las leyes secundarias de la Reforma Energética y de Telecomunicaciones en la Cámara de Senadores, que con Mundial o sin él tienen que aprobarse hacia fin de mes.

Los Legisladores se dieron tiempo, sin embargo, para ver el primer partido que ganó México, en medio del diluvio y la euforia. La sesión iniciaría hacia las 14 horas. Claro. ¿Influirá en su ánimo, el viernes 13 ganador?, el día de la tormenta tropical, del calor humano, de la samba y el mariachi, del agua de jamaica y el tequila. Vamos, de la agonía al éxtasis. En fin, que México y Brasil otra vez hermanados por la crisis, en la alegría y en la patada.