La Cueva de la Hidra

Que no se olvide

Los líderes del movimiento del 68 hoy tienen 65 años o más, otros están muertos y muchos siguen construyendo desde la cátedra, los centros de investigación, o bien como legisladores, funcionarios públicos o ciudadanos comunes, la transformación del País. Si bien el pliego petitorio del 68 planteaba el diálogo, la derogación de la ley de sedición y asociación delictuosa, la libertad de los presos políticos y la destitución del jefe de la policía y del cuerpo de ganaderos, el mensaje del ser colectivo era de libertad de expresión, de manifestación, de cátedra, que en un régimen autoritario, significó un parteaguas en la lucha que posteriormente se daría por la tolerancia, la democratización y los derechos humanos.

Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, ingeniero de Chapingo y miembro del Consejo Nacional de Huelga, ya muerto; Gilberto Guevara Niebla, biólogo, especialista en temas de la educación y en su momento Subsecretario de Educación, junto con Álvarez Garín crearían el Consejo Nacional de Huelga; Marcelino Perelló, matemático, catedrático y periodista; Raúl Álvarez Garín, físico matemático del IPN, maestro de la facultad de economía de la UNAM, periodista, fundador del PMS y el PRD; Eduardo Valle, “El Búho” de la escuela de economía en la UNAM, periodista, escritor, político, CNH, muerto en 2012; Salvador Martínez de la Roca, maestro, legislador, fundador del PRD y funcionario; Roberto Escudero, de filosofía y letras, maestro, miembro del Consejo, a quien se señaló por haber traicionado al Movimiento, Luis González de Alba, sociólogo, científico, periodista, maestro, escritor de la novela emblemática del movimiento “Los Días y los Años”, Pablo Gómez, economista, legislador de izquierda; todos ellos mantienen su posición crítica, la que abriera los cauces para el México que no quiere más violentos ni sangre de los jóvenes en las calles.

A la distancia de los años, sabemos que la mayoría de los que se concentraron aquella noche en la Plaza de las Tres Culturas y “ganaron la calle” hoy son abuelos. Los años les han dado claridad sobre lo que pasó: el despertar de la sociedad, el rechazo al autoritarismo y el surgimiento de las organizaciones e instituciones ciudadanas que hoy son factor democratizador de la vida nacional.

Los estudiantes del 68 ganaron la calle para la sociedad no para la oscuridad.