La Cueva de la Hidra

¿Estamos locos?

La contaminación nos preocupa, cambia hábitos, prioridades, el Presidente Peña Nieto tuvo que intervenir y tomar decisiones drásticas, después del reparto de culpas entre los gobernadores del Estado de México, Hidalgo y la Ciudad de México. Siguen los desmentidos mientras la contaminación y la basura en la Zona Metropolitana enferman a sus habitantes. La situación económica agobia a las familias, quienes no ven proyecto de mediano plazo, algunas variables macroeconómicas repuntan con el incremento del precio del petróleo.

No hay dinero, los empresarios hacen lo imposible por mantener sus empresas a flote y, en consecuencia, los empleos, los precios de algunos productos de consumo suben. Se adelanta la sucesión de 2018. Los partidos políticos enfrentan el descrédito y el empoderamiento de las "candidaturas independientes" y los intereses de grupo.

Los destapes mexiquenses para el gobierno estatal siguen su curso. El presupuesto para investigación y cultura se reduce. Los jóvenes capaces pero desesperanzados, se marchan del país, la pirámide poblacional se empieza a invertir.

Las nuevas generaciones viven con desprecio la civilización construida, las enfermedades virales y otras preocupan, los hospitales y los laboratorios dan cuenta de ello.

La sociedad de la información nos pone contra la pared, tenemos que incorporar lo último o nos quedamos fuera y, para acabarla, la naturaleza se deja venir con toda su fuerza, bueno hasta los anuncios espectaculares nos caen en la cabeza.

El grito se deja sentir, ¡estamos hart@s!, así expresan su ira e impotencia los ciudadan@s, mientras la telenovela mediática protagonizada por Don Chapo, la Señorita Kate y las otras muchachas relacionadas con él se llevan el rating.

De verdad que no entiendo a mis paisanos y a mis colegas, menos. Afirmo pues, estamos locos, paranóicos, esquizofrénicos, al hacerle el caldo gordo a los interesados en que la narconovela siga.

La cosa tendría que ser así: los gobernantes a lo suyo, el Chapo a cumplir su pena, culpa, sentencia, castigo o extradición, Kate al cine, a la tele, a su compañía de tequila, dejando claras las cosas, y nuestra sufrida raza de bronce a superar la adversidad, de manera organizada y, por qué no, entusiasta, preparándose con bikini y bronceador para "pasar la Semana Santa" en plena reflexión, reventón, atorón, para regresar a ser testigos de la diatriba en 13 estados en que se celebrarán elecciones y a seguir viviendo la bronca cotidiana, pero eso sí bronceaditos y no sé si descansaditos.