La Cueva de la Hidra

Lo dijo Zabludovsky

Conocí a Emilio Azcárraga Vidaurreta, fundador de Telesistema Mexicano, en 1970. Fui con dos colegas a verlo. Nos comentó con ironía de algunos cambios que su hijo haría en la programación. Cito: "tú crees, Emilito (El Tigre) quiere poner un noticiero con Jacobo Zabludovsky en la noche, cuando la familia se reúne después del trabajo y quieren ver una comedia o un programa cómico". El patriarca se equivocó, la tele fragmentó a la familia y las noticias con Jacobo se convirtieron en un espectáculo. Los programas de humor siguieron.

Jacobo, reportero, articulista, convirtió el periodismo en espectáculo. Entrevistó a todos los personajes de la época. De los noticieros matutinos de los que fue pionero, pocos se acuerdan; de 24 Horas, todos los que tienen edad para recordarlo. Referente, icono con audífonos gigantes formó a muchas y a muchos reporteros y periodistas: a Ricardo Rocha, a Joaquín López Dóriga, a Lolita Ayala, a Julieta Lujambio, entre otros que hoy lo agradecen.

Hombre culto, abogado, aficionado a la tauromaquia, a los tangos, a la pintura, vamos, a la vida, caminó por ese México nuestro informando de las buenas y de las malas. Hombre de gran influencia, en 1968 no dio espacio al movimiento estudiantil en el informativo matutino que conducía. En 1985 cuando la ciudad de México se quebraba con los sismos de septiembre, él daba cuenta, antes que nadie, de la tragedia. Televisa, entonces su casa de trabajo, por primera vez dejó de transmitir, se había caído la antena maestra. Murieron muchos del medio. Esos dos días el D.F tuvo dos voces, la de Jacobo Zabludovsky transmitiendo por la XEW, desde su automóvil, y la de la sociedad que saldría a ocuparse de la tragedia y a tomar las riendas de su destino, a partir de entonces.

El hombre de la calle, lo mismo que la mujer informada, el profesionista, el trabajador o la estudiante afirmaban para dar validez a sucomentario, "lo dijo Zabludovsky" y al expresarlo así daban fe que no había verdad por encima de ésta. En la "cultura de la línea" su voz era ley. "Lo dijo Zabludovsky" o "lo vi en 24 Horas" se convirtió en una verdad pública con la que no todos estábamos de acuerdo pero así ocurría. Él era el icono y la voz de la verdad noticiosa. No había más.

Con sobriedad, sin aspavientos ni discurso se despidió de su audiencia que por 27 años lo había seguido en la T.V: "Hoy termina 24 Horas. Gracias. Buenas noches". Así era él, el periodista. Ni una palabra de más ni una de menos. Así murió, con discreción y trabajando en su oficio hasta el final. Descanse en Paz. El mundo de la información ya es otro.