La Cueva de la Hidra

Vía Crucis

Los abuelos la llamaban la Semana Mayor, nuestros padres, Semana Santa, nosotros, vacaciones de Semana Santa, los chavos, "reventón de Semana Santa". ¿Dónde quedó la fé?, ¿dónde el ritual?, ¿y la tradicional vigilia? Pareciera que huir del Vía Crucis cotidiano le va ganando la partida a la celebración religiosa de los 93 millones de católicos mexicanos que viven en el país, de acuerdo con las cifras del INEGI de 2010, dato con el que la Curia nacional está en de-sacuerdo; ellos señalan que cuentan con 99 millones de católicos. Lo cierto es que cada día van perdiendo más fieles, Vía Crucis que se ha agudizado más con las conductas indeseables de algunos santos varones de la iglesia.

La globalización, "la vida moderna" la sociedad del espectáculo influyendo en el actuar colectivo, contribuyen a la disminución del número de fieles, aún muy importante, 8 de cada 10 mexicanos. Es la necesidad de evasión, de descanso, de diversión para eludir los temas de la violencia, del desempleo, de los impuestos, del costo de la vida, del futuro de los hijos, de las parejas destruidas, de las madres solteras, de las adicciones, de las frustraciones, de la irritación, y más motivos y razones lo que pudiera explicar la euforia que año con año se incrementa, se cuente o no con recursos para la "Vacación de Semana Santa".

Hoy que la vida es lo único que cada día vale menos, habrá que cuidarla en los caminos, en las playas, en las albercas; evitar el exceso de alcohol, caer en la droga o en endrogarse. Se necesitan tomar muchas precauciones para eludir a la delincuencia. Toda previsión no sobra.

Todos estos riesgos sólo son los primeros que han de enfrentar los vacacionistas de Semana Santa, después vendrán las siguientes estaciones de su Vía Crucis, con regresos congestionados, accidentes carreteros, precios altos y malos servicios turísticos, así como el consabido empeño de sus pocos bienes para remediar sus muchos males. En todo caso, si maneja no tome y si toma no maneje. No cambie la visita de las siete casas por la ingestión de los siete tragos, el Vía Crucis, por vi a Cruz y "nos pusimos una..." o la vigilia por la vía libre. Coma en cambio, si le alcanza, unos ricos romeritos en lugar de un riesgoso coktail de bacterias y visite los destinos turísticos mexiquenses: Malinalco, Teotihuacan, Valle de Bravo, Ixtapan de la Sal; lo va a pasar muy bien y está más cerca. Y allá la decimonónica "Ley seca" del DF. No cabe duda, cada quien su Vía Crucis.