La Cueva de la Hidra

Tiempo nublado

El 15 de mayo inició, como todos los años, la temporada de huracanes en el Pacífico y, en el Atlántico, el día de hoy. Se dejó sentir el mal tiempo en la costa, en el centro y en gran parte del país. El estado de ánimo se modificó. Nos pusimos taciturnos. Se nubló el ambiente. Las inundaciones no se hicieron esperar. Los desastres son inevitables, en esa medida, las políticas y la cultura de protección civil se pondrán nuevamente a prueba en los meses próximos.

"Amanda" que llegó a alcanzar la categoría cuatro, es decir, de tormenta tropical, puso en alerta a las autoridades del país y al Ejército Mexicano con su noble y eficaz Plan DN3,a fin de poder sortear los estragos que pudieran presentarse en las comunidades afectadas.

El mal tiempo empieza con los fenómenos meteorológicos pero con él quedan al descubierto errores, impunidad, negligencia e indiferencia de autoridades y sociedad. Esperemos que los huracanes no sean presagio de malos tiempos en estos temas. Sería deseable que llueva y se fertilice el campo, que el agua se capte en las presas, que con las lluvias llegue una buena llovizna de nuevas inversiones, presupuestos, empleos productivos y reactivación económica, porque la larga sequía en este sentido trae sedientos a desempleados, empleados, amas de casa, "ninis" y empresarios.

Son tiempos complejos: de impulsar y participar en un nuevo orden, en una cultura de protección civil, a fin de evitar que tragedias como las vividas en años anteriores en Guerrero y otras latitudes se repitan. Cuestan vidas e impactan económicamente. Y si sumado a los males meteorológicos, los bolsillos siguen vacíos, el escenario se complica y el tiempo anuncia barruntos de tormenta.

Reúnase con vecinos y con los miembros de su familia a diseñar su plan de protección civil, lo puede necesitar. Puede acudir a la Secretaría Técnica de la Coordinación Nacional de Protección Civil y al Cenapred que se ocupan de la prevención de los desastres, a que lo orienten para la creación de un comité vecinal y la elaboración de su plan familiar de protección civil, a fin de ser parte de la solución y no del problema. No tire basura a las coladeras para que no se inunden las calles y de gracias a Tláloc que las presas se llenen.

La temporada de lluvias es propicia para trabajar intensamente en sus proyectos, estudiar, leer; la cultura combate las violencias. Platique con sus hijos, diseñe proyectos productivos y eche a andar su imaginación y capacidad emprendedora, a fin, de que entre todos despejemos el tiempo nublado. Después de todo, siempre tendremos Macondo.