La Cueva de la Hidra

La Suave Patria

El niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo, el diablo. Ramón López Velarde

Las recientemente aprobadas leyes secundarias de la Reforma Energética, en lo que hace a PEMEX y a la CFE ponen al descubierto los pecados del pasado. Los regímenes de privilegios y la inagotable fuente de recursos fiscales, pusieron a la paraestatal en riesgo de quiebra y a sus trabajadores, de no poder jubilarse. Toca ahora al erario nacional ir a su rescate.

Los contribuyentes cautivos de siempre habrán de absorber los pasivos de PEMEX y de la CFE por concepto de jubilaciones, a razón de un 10 por ciento del PIB, Producto Interno Bruto. En 2012, Pedro Vásquez Colmenares ya señalaba en su libro Pensiones en México, la crisis que viene, que cada año el gobierno requería de tomar una cantidad más grande de recursos federales para cubrir los pasivos laborales. Con el tiempo, la creciente deuda interna se estaba volviendo impagable, señalaba. A la deuda de PEMEX y CFE, se suma la de los pensionados del ISSSTE, del IMSS y de los diversos sindicatos de industria, de rama de actividad y de varias universidades. La deuda nacional, por este concepto, en 2012 ascendía al 104 por ciento del PIB, lo que representa más de tres veces la deuda pública total y más de diez veces la base fiscal del país. Para ponerlo en términos muy sencillos, el adeudo sumado de PEMEX y CFE equivale a la producción de gasolina de tres años y es equivalente al presupuesto de 12 años del Programa Oportunidades, que habría de beneficiar a 46 millones de personas durante ese mismo período. Esta deuda de los pasivos laborales no se contrajo en este régimen, es cierto, pero a éste le tocará pagar los platos rotos, tanto como a los contribuyentes de siempre, en vista que la base de éstos no crece (datos recientes del INEGI señalan que el 25 por ciento del PIB no tributa formalmente).

Si bien los diputados se ven pálidos, ojerosos y ya sin argumentos, por los días y horas transcurridos de debate, y los senadores están a la espera de los dictámenes, lo cierto es que ahora sí tocamos fondo, al debatirse las leyes secundarias de la Reforma Energética. Lo que se esperaría es que después de esta cirugía mayor entremos en un proceso de recuperación y el país crezca, no incurriéndose más en un modelo laboral y fiscal lleno de asimetrías.

En 2050 el número de adultos mayores se triplicará y ya no será posible atenderlos, cuestión de tomar en cuenta lo que señalan algunos expertos en la materia.