La Cueva de la Hidra

Renovarse o perder

Durante este mes, dos de los tres principales partidos políticos renovarán sus dirigencias a fin de estar listos para la elección presidencial de 2018, la de 12 gobernadores el año próximo y el del estado de México en 2017, las que después del shock del 7 de junio, obligan a una reflexión profunda y a transformaciones de gran calado.

La pérdida de electores, impulsa a la revisión de los errores, al tiempo que se da el cambio previsto de las dirigencias, lo que ocurrirá después de la caída estrepitosa de la confianza ciudadana en los partidos políticos, los que nunca antes sintieron una amenaza como la de los candidatos independientes como "El Bronco", Pedro Kumamoto en Zapopan o el alcalde electo de Morelia, Alfonso Martínez. El fenómeno regiomontano está en la agenda de preocupaciones de todos los partidos y, se admita o no, la aprobación y crecimiento de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias, el que va por la tercera y piensa que será la vencida. Por lo pronto ya inició en Oaxaca su gira por los municipios de usos y costumbres y muy probablemente hará lo suyo en Puebla.

En el PRI se respira optimismo con la segura llegada de Manlio Fabio Beltrones y de una política mexiquense experimentada, Carolina Monroy del Mazo, cercana al Presidente Peña Nieto y de larga y exitosa trayectoria. Los priistas que esperaban por un liderazgo sólido, con capacidad de concertación, claridad de rumbo y saber hacer lo que se deba para recuperar la confianza ciudadana, tienen en esta dupla un binomio poderoso. En resumen: mucha política y la garantía mexiquense para ofrecer resultados que dejen huella.

Acción Nacional, por su parte, alista la elección de su nueva dirigencia, con Ricardo Anaya y Javier Corral contendiendo por la presidencia de su partido, es decir, que la mano de Gustavo Madero, la de Felipe Calderón y hasta la del gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, se advierten en el juego de fichas, cuyo propósito es recuperar posiciones y superar los resultados de este año, con ganas de regresar a Los Pinos.

Se sabe que Carlos Navarrete, Presidente del PRD, "ha puesto su renuncia en la mesa", cierto de su fracaso de junio, a fin de facilitar el proceso de reflexión. Toda la dirigencia se va. Sin embargo, no hay duda que necesitan estar unidos, saber construir alianzas exitosas, hasta con Morena –gulp– y no seguir perdiendo y desdibujándose. En todo caso, se advierten vientos de cambio en el partido del sol azteca, que bien los necesita.

Se requieren partidos fuertes, modernos, cercanos a la gente que neutralicen el arribismo que pone en riesgo la vida institucional del quehacer político, a no dudarlo.