La Cueva de la Hidra

El Rating del Hartazgo

La saturación de anuncios de los partidos políticos y, pronto de los candidatos, es el principio de la confusión y el desastre. La suma de los promocionales que se transmiten de los partidos, del INE, Instituto Nacional Electoral, y de las otras instituciones en la materia (48 minutos diarios en cada radiodifusora o televisora), empiezan a producir rechazo. La programación que de ellos se hace, de las seis de la mañana a las doce de la noche, en segmentos exclusivos de estos temas genera molestia. Todo esto empieza a ocurrir antes de que inicie la campaña constitucional propiamente dicha, la que correrá para diputados federales a partir del 5 de abril y en fechas subsecuentes las de diputados locales y jefaturas delegaciones en el D.F. y en 9 estados del país, gobernadores, congresos locales y presidentes municipales.

Lo que ahora vemos es sólo la precampaña y falta la intercampaña –gulp–. Este es un tema que requerirá de imaginación. Al principio y al final está el ánimo del ciudadano.

Si de suyo la ciudadanía está predispuesta en contra del actuar político de los partidos, la programación de los promocionales elaborada quien sabe con apego a qué criterio, los partidos y los candidatos pueden agradecerle a esta manera de transmitir sus mensajes, el incremento del rechazo. Son tiempos diferentes, no equiparables a otros años y campañas. El contenido y la programación han de revisarse con lupa, ser sensibles al momento que se vive, si es que no quieren acabar con la frágil intención de voto que manifiesta la ciudadanía.

La Reforma Política, que incluye lo electoral, está tratando de impulsar una nueva cultura política, pero con estas pautas de transmisión no hay manera. Los concesionarios de la radio y la televisión lo saben. No destaca ninguno de los promocionales. Son confusos los segmentos. Todos se pierden en un discurso similar con argumentos que nadie atiende. El del partido uno pegado al del dos, el tres, etc. Ninguno acaba por llamar la atención o persuadir a alguien. No sorprenden. Sólo se suman al prejuicio de los espectadores que lo que esperan son soluciones que los muevan y les den esperanza para resolver sus problemas del día a día que tanto los agobian. Se trata de 3 mil medios en el país (televisión y radio) que transmitirán un total de 7.2 millones de spots entre partidos y 4.3 millones de spots de las autoridades electorales. En total, más de 11.5 millones de spots. Los datos mueven a la reflexión de la eficacia comunicacional y de la receptividad de los electores. Ahí queda.