La Cueva de la Hidra

Prevenir para Vivir

En cien años, la esperanza de vida en México pasó de 40 a 76 años, pero ni el sistema de salud ni las políticas públicas han crecido y resuelto la atención a los mexicanos al mismo tiempo. El 61.45 por ciento no accede a algún servicio institucional de salud y, en el Estado de México solo están cubiertos 52.23 por ciento de los 16 millones 870 mil mexiquenses: los servicios de salud pública no están listos para esta realidad demográfica.

El Estado de México cuenta con mil 809 hospitales, uno por cada 9 mil 326 habitantes, que al igual que la Ciudad de México concentran las unidades médicas con mayores avances, con los mejores especialistas pero que no alcanzan para la demanda de pacientes con enfermedades no erradicadas y las nuevas propias de la pobreza y de la vida moderna, lo que habla de la necesidad de trabajar con urgencia, insistir y profundizar en la cultura de la prevención, en los buenos hábitos, en la forma de vida. Ya es hora que la medicina preventiva sustituya a la indiferencia, a la ignorancia, a los charlatanes. Las soluciones mágicas no existen y gracias a estas patrañas los enfermos llegan tarde al médico, y cuando lo hacen, ya es irremediable su situación. Es necesario arraigar en nuestras comunidades prácticas preventivas, a fin de disminuir el número de obesos, diabéticos, hipertensos, cardiópatas, pacientes con padecimientos respiratorios y cáncer que tanto cuestan a las instituciones de salud, y la vida a los propios enfermos. En China sus mil 300 millones de habitantes practican más la medicina preventiva y menos la curativa.

Las camas de hospital, los estudios, los especialistas, los centros de investigación cuestan a todos los mexicanos; se necesitan más, pero han de ser complementados por el constante trabajo en las escuelas y los medios de comunicación para adoptar la prevención como forma de vida. Bienvenida la difusión de la ciencia que neutralice las prácticas oscuras de los curanderos pero, sobre todo, que quede claro que los padecimientos pueden resolverse si se previene. No es posible que haya más enfermos en urgencias que camas y médicos para atenderlos, que un paciente con una embolia cerebral pase casi un día a la espera de atención. Los medios y quienes nos dedicamos a la comunicación tenemos mucho que hacer. La única manera de romper con el círculo vicioso de más demanda de servicios de salud, medicinas insuficientes, falta de camas de hospital y más presupuesto para más mexicanos, es la medicina preventiva, la planificación familiar y los hábitos de vida sanos.