La Cueva de la Hidra

Mes de la Raza: Una Nueva Geografía (II)

¿De qué sirve que nos ocupemos de los que huyen,  si nadie se ocupa de lo que les obliga a huir?

Los migrantes de México y otros países latinoamericanos cuando llegan al destino que se han planteado y en donde, eventualmente, encuentran oportunidades para sus capacidades y son valoradas, pagadas y, con el tiempo bien remuneradas, se asientan, hacen familia e importan su cultura. Son procesos que a lo largo de la historia se han vivido en regiones diversas del planeta. Ocurrió en México después de la guerra civil española, ellos venían huyendo y nos aportaron mucho, también con los libaneses, los chilenos, los argentinos, los uruguayos, en tiempos de las dictaduras de Pinochet, Videla y otros; atrás, los chinos se asentaron en Sinaloa y Sonora y los griegos en Pachuca, de donde surgió el futbol en México, gracias a los mineros ingleses. Hoy la comunidad internacional –también México– está recibiendo a Sirios, cuya vida de violencia se convirtió en un infierno, pero que mañana serán un problema complejo, a menos que las políticas de integración funcionen. En Estados Unidos los italianos, los puertorriqueños, los egipcios o los mexicanos son el tema del momento por la presión que ejercen a fin de obtener derechos en aquél país y, en otro sentido, los grupos políticos internos que pretenden cerrarles las puertas.

Los movimientos migratorios han construido países y ciudades como Singapur, Nueva York o Tijuana, Ciudad Juárez y muchos otros en que por ser ciudades de paso se convirtieron en nuevas realidades internacionales con problemas particulares para las sociedades que impactan y para la diplomacia internacional.

México es un país de tránsito para migrantes centro y sudamericanos, foco de atención y de presión de las autoridades norteamericanas que están llevando a nuestras autoridades a tomar medidas difíciles, cuestionadas, dado que nuestros connacionales viv en la misma circunstancia de quienes cruzan nuestra frontera sur para ir al "otro lado".

Los flujos migratorios no son nuevos, son el espíritu tribal de supervivencia de ir a donde hay posibilidades de desarrollo, de huir de lugares en los que no es posible vivir. Así se explica la formación de los Estados Unidos, su crecimiento, su historia, sus conflictos. Lo vive hoy Francia con los argelinos, o Alemania y otros países de Europa con los musulmanes provenientes de diferentes regiones. La tendencia indica que cada día habrá más. La realidad geopolítica se modifica en razón de las variables económicas y políticas. Son los hechos, no es mejor ni peor. La historia da cuenta de ello.