La Cueva de la Hidra

Madre a los Doce

En solidaridad con las 214 mujeres nigerianas secuestradas y embarazadas.

Hoy 10 de mayo las madres adolescentes tendrán poco que festejar. Su proyecto de vida quedó cancelado: estudios, metas, sueños, forman parte de su pasado. Siendo niñas dan a luz, crían a sus hijos y sobreviven a su realidad con un hijo en brazos. Los datos que tenemos a nuestro alcance dan cuenta que en 2011 se estimaba que 473 mil nacimientos en el país tuvieron como madre a una menor de 19 años y de ellas 11 mil 521 tenían menos de 15. Los casos de madres a los 12 existen, lo sabemos y las de 14 y 15 también. No cerremos los ojos. En Internet la casuística abunda. Estoy cierta que muchos embarazos adolescentes se desconocen porque no se visibilizan, no se hacen públicos. Estas niñas-madres que se encuentran en condición vulnerable y que antes de haber alcanzado la madurez de su cuerpo, de sus emociones y sin contar con carrera ni estudios necesitan un empleo porque ya son responsables de un ser humano, inicio de vidas desajustadas a su realidad. Cambiaron su proyecto de vida y el de sus hijos, los que seguramente no serán educados por padres adultos, con todas las consecuencias que ello implica. No recibirán todos los beneficios de los derechos que tienen por el sólo hecho de ser niños, por la sencilla razón que sus padres lo ignoran (son niños adolescentes).

El 10 de mayo es una fecha icónica en México. El Día de la Madre es día de guardar en una sociedad contradictoria que por un lado les rinde culto y por el otro prohija la indiferencia, la desatención, el conflicto, la ignorancia y el olvido, de donde surge el embarazo adolescente.

Hoy, en la estrategia de Prevención del Embarazo Adolescente colaboran 13 dependencias federales a fin de disminuir la incidencia que creció, después de haber sido suspendidos los programas de planificación familiar y de educación sexual durante los gobiernos panistas. La responsabilidad es mucha. Están obligados a entregar buenos resultados

Este 10 de Mayo, felicidades a todas las buenas madres; son millones, la mayoría, y nuestra solidaridad de mujer, de género para todas aquellas adolescentes cuyo gozo y regalo será mirarse en los ojos de su hija o hijo, después de haber cambiado muñecas y sueños por bebés, en el mejor de los casos.

La sociedad mexicana se edifica sobre la fuerza de sus mujeres, sobre la de las madres de familia. Sin ellas la construcción de ciudadanía basada en la enseñanza de valores y principios no se entendería. De ahí la importancia que conciban, gesten y sean madres en edad adulta a fin de alcanzar, también, un país adulto.