La Cueva de la Hidra

De Izquierdas y de Derechas

Al aproximarse la elección interna del PAN y el PRD para renovar sus dirigencias, las apuestas para 2015 y 2018, y los intereses creados mandan.

El PAN, en el peor de los escenarios: corrupción de algunos de sus integrantes, según se ha filtrado, división e injerencias no deseables, como la de los dos ex presidentes panistas, y la lucha cruenta de la contienda previa que se advierte de pronóstico reservado. Triunfe quien triunfe dirigirá muertos políticos. Con este actuar, nadie gana, lo cierto es que el PAN pierde y la política también. El PAN, integrante fundamental del Pacto por México, no contribuye con esta actitud fraticida a la modernización de los partidos, tan necesaria, la que tendría que contemplarse seriamente en la Reforma Política que viene.

¿Y la izquierda, qué les hace a sus líderes y a sus militantes que se van a formar otros partidos, tocan a las puertas del PRI o se convierten en grupos de choque a sueldo o en intelectuales orgánicos? ¿Por qué un partido de tribus y no uno de unidad? México también necesita a la izquierda fortalecida. La democracia se construye en la pluralidad.

¿En dónde quedó esa militancia progresista de los líderes del PC, el PMS o del PSUM, de las juventudes universitarias que aportaron con su debate propuestas para que la justicia alcanzara a más? ¿A dónde fue a dar la vocación revolucionaria de la juventud mexicana?

Con la reciente declinación de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia del PRD, en su Congreso, y el control de "Los Chuchos" sobre su partido, su candidato Carlos Navarrete, tiene muchas posibilidades de ganar internamente, porque en el extremo de las coordenadas de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador sigue cultivando a sus seguidores, encabezando un liderazgo que no ha perdido y que contará con partido propio -Morena- en la elección de 2015, a fin de cumplir su vieja quimera de ser Presidente de México en 2018. Y en medio de todos ellos, Marcelo Ebrard, cuya ubicación en este mapa no se ve. Todos ellos conforman las opciones. Eso sí, recuperan la cultura del cacicazgo, tan criticada al PRI, y se hacen viejos, dejan de representar. Ya muerto Heberto Castillo pareciera que sólo les queda Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador. Y los jóvenes dónde. Qué ganas de líderes transformadores de izquierda. México lo merece, a la lucha partidaria le urge. El PRI observa, se pertrecha y espera el 2015.