La Cueva de la Hidra

Informe Transexenal


Quienes participamos en algún medio informativo hemos de analizar y encontrar lo que está tras las palabras, las imágenes o los hechos; aquello que en opinión de cada quien es destacable o censurable. Llamar la atención sobre estas cuestiones es parte del oficio. Todo esto a cuento de las opiniones sobre el Segundo Informe de Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto.

Algunos colegas señalaron que más que un informe del estado que guardaba la administración, se trató de compromisos de campaña rumbo al 2015. Se afirmó que las Reformas Transformadoras detonarán el crecimiento del país. Lo escuchado el martes dos en Palacio Nacional, ciertamente no fue sólo el Informe, sino un pronóstico de los tiempos por venir y un mensaje político. Frente a la clase política, los representantes de los poderes fácticos, los notables del país y la ausencia de Juan Pueblo, Enrique Peña Nieto enviaría su Mensaje a la Nación. Destacaría el anuncio del Programa Prospera, el que sustituye y modifica de fondo a Oportunidades, la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y las obras de conectividad, así como la ampliación del metro, los segundos pisos, trenes y grandes obras de infraestructura.

Después del Informe, el miércoles tres se presentaría el impactante proyecto del nuevo Aeropuerto de la ciudad de México en Palacio Nacional y, el jueves cuatro, en Ecatepec, se realizaría un acto multitudinario en el que se presentaría Prospera, programa el que da cuenta de la política social del régimen, con un modelo que integra a las beneficiarias a una cultura financiera de ahorro, préstamos diversos beneficios lo que va a requerir, necesariamente, de la participación responsable de los seis millones de personas que integran el padrón.

Debido a las 11 Reformas logradas, el acento de lo político estuvo puesto en los acuerdos con los partidos, de lo que daba constancia las figuras del PRD, Silvano Aureoles y Miguel Barbosa, presidentes de las dos cámaras en el acto. Reformas que se traducirán en más inversión, más empleos, energía accesible en cualquiera de sus formas, educación de calidad y empresas competitivas, entre otros posibles resultados.

Ya con el soporte político, social y económico activado pareciera ser que el resto del sexenio sería de implementación y administración de las Reformas. Pues no, vienen otras de menor calado. El Presidente Peña no cosechará todos los frutos de la transformación emprendida. Los resultados no se verán pronto. Su gestión es reformadora. El país lo necesitaba. Ya se dio el primer paso en su instrumentación. El tiempo y las generaciones por venir harán la evaluación.