La Cueva de la Hidra

Indignación y organización

Que falta le hace a la ciudadanía creer. Que falta les hace a los gobiernos que la ciudadanía confíe en ellos. Que falta nos hace a todos repasar el proyecto de país: de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos. Reconocer las buenas, señalar las malas y, por supuesto, exigir que se sancionen. Que falta nos hace valor, coraje, arrojo, para defender las ideas y los proyectos, tener claridad, ir más allá de los intereses del metro cuadrado que habitamos; contar con la ley como el capital de trabajo para seguir adelante. Así fue previsto en nuestros documentos fundacionales, así debiera de ser.

¿Hasta cuándo la impunidad seguirá socavando el Estado de Derecho y hundiéndonos hasta no reconocernos? ¿Hasta cuándo seguiremos aproximándonos al punto de quiebre sin regreso, por no atender esta conducta corrosiva? Hay varias figuras públicas en diferentes entidades que piden a gritos que se les juzgue y encarcele. ¿Dónde? lo sabemos, las agujas de la brújula apuntan a señores poderosos en el país, ahí donde la competencia estriba en quién tiene peores credenciales, controla mejor sus territoriosy tiene más cuentas graves en su haber, a pesar de lo cual han salido bien librados. El juicio mediático no está dejando lugar para la confianza y la esperanza. Los prejuicios de la sociedad se validan con las grabaciones telefónicas y videos ciudadanos, lo que solo incrementa su enojo.

Indignación es el ánimo que se percibe, el que pudiera llegar a cegarnos en la construcción de futuro, a la hora de tomar decisiones en el cotidiano y en el mediano y largo plazos, como por quién y qué votar; por el Congreso Constituyente en la CDMX y por nuevos gobernadores en 12 entidades. Hoy, en Nuevo León lo están sufriendo. La indignación parece ser el último valladar frente a los desafíos del tiempo que se vive. Indignación que pudiera transformarse en incredulidad en los procesos que tratan de impulsar una cultura de la legalidad, condición de un Estado de Derecho, donde no se vale que la sociedad del espectáculo desvíe esta genuina indignación con causa a indignación a secas, ni el combate a la impunidad con juegos de artificio en los medios de comunicación. La brújula ha de estar clara para saber dónde están los malos. No nos confundamos, las medidas anticorrupción deben aprobarse en el periodo extraordinario, señores senadores. El impulso de la legalidad en una sociedad organizada que se ha ensanchado y está agrupada en torno a causas es definitorio, ahora se requiere que la legalidad se imponga con la aprobación de las medidas anticorrupción, las que esperamos enfrenten de manera definitiva la impunidad.