La Cueva de la Hidra

Impunidad que Mata

Conductor, vehículo y camino, señala un estudio de la Cámara de Diputados del estado de México de 2004, son componentes clave de los accidentes carreteros. En este sentido, se advierte un crecimiento que preocupa, porque si bien se está atendiendo el rezago normativo, la aplicación de la ley es otra cosa.

Ciertamente las condiciones de los caminos y el clima influyen, pero es innegable la irresponsabilidad de propietarios de camiones de carga, pasajeros o pipas que no dan el mantenimiento mecánico debido a sus unidades, así como el actuar de conductores poco profesionales que ingieren alcohol o drogas para mantenerse despiertos. Toda esta morbilidad cobra vidas. De entre estos accidentes, en el estado de México destacan los ocurridos en carreteras como la México–Toluca, cuyo peralte, intenso tránsito, pavimento mojado y neblina, en época de lluvias, los favorecen. Cuestión de recordar el camión de estudiantes de la UNAM en abril de 2012, la pipa de esta semana, los dos camiones y la camioneta en el paraje "La Escondida", hace dos semanas, la volcadura de un camión con peregrinos en Chalma en noviembre de 2011 y muchos accidentes más.

La estadística no tiene cara, ni nombres, pero los muertos eran padres, madres, hijos, hermanas, proyectos de vida interrumpidos. A cuántas familias les cambió todo. Las ausencias hablan, no sólo en las cruces que la gente sencilla coloca a la orilla de los caminos sino a través del número de delitos culposos que quedan impunes.

No hay explicación ni castigo que resuelvan el dolor y las pérdidas humanas, pero sí debiera haber políticas públicas, leyes y su correcta aplicación que disminuyan la estadística, lo que exigiría mayor rigor con aquellos que infringiendo la ley de construcción de carreteras –como la del Sol– o de los estándares de conducción, siguen produciendo accidentes.

Se sabe que por cumplir con los plazos de entrega de las obras para una fecha de inauguración, no se terminan bien, que en las orillas de los caminos existen asentamientos humanos que ponen en riesgo vidas, que los irresponsables al volante son muchos y que la norma mexicana en la materia es la más laxa de las conocidas; en México se permiten camiones más largos, más pesados, lo que en un descenso prolongado o con lluvia se convierten en el enemigo del camino que mata. Si a ello se suma la aplicación blanda de la justicia en los delitos culposos, se favorece que los responsables queden libres, a pesar de haber dejando sin vida a muchos. Ahí está la respuesta del porque siguen ocurriendo accidentes terribles.