La Cueva de la Hidra

Finanzas familiares

La hora de la verdad es el 2014. Hechas las reformas estructurales, refundado el Estado Mexicano y creadas las condiciones para un despegue promisorio, toca ahora pasar al tema de las finanzas familiares sanas. Urge la reactivación e impulso de las Pymes, pequeñas y medianas empresas, con más crédito barato y menos gravámenes que paralicen a quienes dan empleo a 85 por ciento de los mexicanos, para que éstos vivan en la formalidad laboral, bien pagados. Es hora de pasar a la captación de nuevos contribuyentes –no más los mismos– ahora que la lupa fiscal se agudiza. Es tiempo de ejercer un consumo inteligente y satisfactorio, de vivir en un México seguro con educación de calidad y con gobiernos cercanos y eficientes. Es el momento de profundizar el vínculo ciudadano con los presidentes municipales, a fin de que los servicios y el apoyo a las comunidades y a las personas sea oportuno.

Contar con casa, comida y sustento reza una plegaria que sintetiza el sentir popular sobre aquello que traería tranquilidad a los hogares. El reto de las reformas, entonces, es lograr que lo que ganen dos adultos en una familia de cuatro integrantes, incluidos dos niños pague 40 pesos de transporte diario para ir a trabajar, 400 pesos al mes de gasto escolar, 900 mensuales promedio para calzado y vestido si éste se adquiere dos veces al año y 4 mil 500 pesos para apenas comer, así como una renta de 2 mil, 400 de luz, 400 de gas, 400 de teléfono, además de mil pesos para esparcimiento, considerando que el médico y las medicinas corren a cargo de las instituciones de seguridad social. Si así es, la cosa puede funcionar. En esta lógica sería necesario un ingreso familiar de seis salarios mínimos para satisfacer sólo estas necesidades, más es mejorar. El ejemplo anterior se refiere a quienes tienen empleo, prestaciones sociales y varios ingresos por familia. Muchos carecen de trabajo o si cuentan con él es de sobrevivencia. Esta es la realidad del modelo económico en el que hemos vivido hasta ahora. La esperanza es que este estado de cosas cambie y que las reformas se traduzcan en buenas finanzas familiares, en más inversión y en Pymes exitosas y empleadoras. La historia dará cuenta de ello.