La Cueva de la Hidra

Escuela de Escritores del Estado de México

En un contexto marcado por la agenda criminal, los escritores solo son noticia cuando mueren. Pareciera ser que no queda espacio para un tema del quehacer literario en la entidad. Se señala en razón de haberse filtrado que la Escuela de Escritores del Estado de México podría cerrar de un momento a otro, después de veinte años de fundada, por falta de los recursos necesarios para sostenerse. Esta escuela en la que han impartido clases y talleres maestras y maestros notables como Dolores Castro, Víctor Hugo Rascón Banda, Gonzalo Celorio, Emanuel Carballo, Guillermo Fernández, Eduardo Casar, entre otros, pudiera cerrar.

Presidida por Flor Cecilia Reyes, la incansable y destacada poeta mexicana, la Escuela de Escritores del Estado de México ha contribuido a la formación de mexiquenses que han ganado premios nacionales, estatales y otros, reconocidos en diversos ámbitos. La formación de escritores requiere de talento, tiempo, de mucho tiempo para leer, para escribir, de trabajo, esfuerzo, guía de maestros de diversos tiempos y estilos, de talleres, de buenos editores para generar las publicaciones que llegan a manos de los lectores. Cerrarle la puerta a la literatura, mientras la cultura del narco avanza y se hace apología de delincuentes como el recién fugado, con el concurso de no pocos medios de comunicación, es un despropósito que con el tiempo se paga, llevándonos a la miseria cultural en que nos vamos hundiendo. Literatura para neutralizar la temprana formación de criminales. Creadores y escritores para prevenir con la palabra y con el arte, las balas y la muerte. Se puede.

La Escuela de Escritores del Estado de México vive del apoyo oficial y de las simbólicas cuotas de recuperación que los alumnos aportan para que la institución sobreviva. En el mundo de los escritores, el recurso escasea; siempre es así, de ahí que el apoyo a expresiones literarias como este centro debieran ser una política pública institucionalizada.

¿Qué hacer con la pobreza cultural que favorece que los niños y jóvenes aspiren a ser narcos? ¿Cómo hacer para que en México se escriba más, se lea más, se haga más música, se vean y multipliquen los movimientos de creadores? ¿Qué hacer para sensibilizar a quienes tienen en sus manos la cultura que trascienda a su tiempo? La respuesta es clara, preservar e impulsar escuelas como la de escritores del estado de México cuya obra perdure más allá de la temporalidad política. No podemos perder el alma, ni el estado de México su liderazgo cultural.