La Cueva de la Hidra

Epifanía


Esta noche de epifanía no sólo se significa por la llegada de los Reyes Magos, sino también por la búsqueda del ser humano de entendimiento, el que hoy pudiera interpretarse como los esfuerzos que se realizan por el diálogo, la reconciliación y la tolerancia que dictan un nuevo orden.

Las mujeres y los hombres a quienes este espíritu anima esperan de sus líderes, el mensaje que los impulse a participar en la transformación y evolución de su realidad; claridad que pudiera surgir de la reflexión y la emoción social, temas fundamentales en tiempos de transición, que a ratos es incomprensible para la mayoría de los seres humanos, cuyo proyecto es individual, a lo más familiar y de corto plazo. Planes de vida que requieren de respuestas y del mensaje que los toque y los conmueva, a fin de modificar las actitudes inmediatistas pero explicables, y empiecen a moverse en torno a metas trazadas.

Es en momentos así, de deliberación, de revisión del ayer y de las dudas que plantea el futuro, que es inevitable advertir que las nuevas tecnologías de la información y el surgimiento de las sociedades del conocimiento se erigen como amenaza para quienes no acceden a ellas y como certidumbre de futuro para los que ya están insertos y los hace ciudadanos del mundo global. Modernizan a la sociedad, también la tensan, acerca a los lejanos, distancia a los cercanos y deja fuera a los de siempre.

Establecido el rumbo, la reflexión lleva al cómo articular a la sociedad para su participación permanente y organizada, apoyada en estas nuevas herramientas para la solución de su agenda de preocupaciones: una sociedad segura con educación de calidad, sana, con empleo y oportunidades de desarrollo en un ambiente también sano y equilibrado.

En noche de Epifanía, la estrella que guió a los Reyes Magos en su camino hasta encontrar el lugar del nacimiento de Jesús, su significado y trascendencia, es la misma que guía la inteligencia y sabiduría de quienes generan la ciencia que sana, educa, transforma; que a los creadores los lleva a producir arte en todos los órdenes y a los pueblos culturas espléndidas que dejan huella.

Los Reyes Magos llegaron a su destino, conocieron y adoraron a Jesús, vivieron la manifestación del recién nacido a los hombres, y se marcharon. Nunca más se supo de ellos. Provenientes de tres culturas, siguieron la luz de una estrella. Se sometieron a un propósito superior. Entendieron que aquél suceso cambiaría la historia.