La Cueva de la Hidra

Elecciones en Macondo

Del realismo mágico de Gabriel García Márquez que retrató el ser profundo de nuestros pueblos y nos hizo soñar con mariposas amarillas, con Úrsula y Amaranta o con Aureliano Buendía, pasar a la política real, sin red de protección, es suicida para quien escribe este espacio; sin embargo, así es el análisis de la información en un país que como en Macondo si no llueve, diluvia.

A 14 meses de celebrarse las elecciones federales en las que se renovarán 300 diputados de mayoría y 200 de representación proporcional, 9 gobernadores, 305 diputados locales, 460 ayuntamientos en 8 estados, más regidores y síndicos, y 16 delegados políticos, así como 66 representantes a la Asamblea del Distrito Federal; y a cinco meses de la fecha en que se inicien los trabajos del Instituto Nacional Electoral, con la vista puesta en las elecciones federales de junio de 2015 y locales en julio del mismo año –que desatino–, aún no se cuenta con las reglas del juego.

Pasadas las vacaciones de Semana Santa, al Senado le entraron las prisas por contar con las leyes secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones, la Energética y la Político Electoral, el 30 de abril. Se ve difícil. Se pospuso la discusión de la de telecomunicaciones, de la energética no sabemos, y la política tiene plazo perentorio que tendría que cumplirse. Si es preciso se detendrá el reloj legislativo a modo, ya lo hemos visto. En estas condiciones, más de 10 mil candidatas y candidatos de todos los partidos que aspiran a un puesto de elección popular viven la incertidumbre, el desorden, el gasto y desgaste propio de las "ansias a sus sueños".

En 2015, ocho partidos nacionales, más los locales, contenderán por los más de 2 mil puestos de elección popular en disputa, de entre ellos, 45 diputados de mayoría relativa, 30 de representación proporcional y 125 ayuntamientos, aquí en el estado de México, fecha que por cierto será plebiscitaria de la actuación de Eruviel Ávila y su equipo al frente del gobierno mexiquense.

La efervescencia se deja sentir, más ahora que el 50 por ciento de las posiciones por las que se contenderá, corresponderán, por ley, a las mujeres, que activas por naturaleza ya sondean, emprenden, cabildean, a fin de ser postuladas; están rompiendo el techo de cristal que sigue pesando en muchas otras.

Al momento de entregar esta colaboración, el Senado de la República seguía viendo mariposas amarillas, y el cabildeo de las leyes secundarias, viviendo Cien Años de Soledad.