La Cueva de la Hidra

Las Cucarachas del Vecino

El 14 de enero el gobierno federal hizo sentir su peso en Michoacán. Las decisiones políticas y el ejército empezaron a poner límites al desorden y al vacío generados por la debilidad y el desgobierno. El estado de cosas al que se llegaba era consecuencia de décadas de injusticia, desigualdad y cacicazgos en todos los niveles. Transferir toda la responsabilidad al gobernador Fausto Vallejo parecería excesivo, si bien el caso Michoacán requería de una gestión más vigorosa.

El PRI recuperaba Michoacán en 2012, antes en poder del PRD, en esa medida la opinión pública nacional e internacional, entre ellos los inversionistas, atentos a esta geografía, bajaban la lupa e incluían en su agenda el conflicto que estallaba no sólo en el territorio michoacano sino en los medios electrónicos y en las redes sociales. Así Michoacán se convertía en todo México.

El miércoles 15, un día después, se nombraba a Alfredo Castillo, político eficaz, cercano al Presidente Enrique Peña Nieto, Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán. El mensaje que se recibía era claro, toda la fuerza y los recursos del estado para terminar con el problema. El futuro depende de ello. Los ciudadanos y los inversionistas tenían que recuperar la confianza que sin ésta, la viabilidad de la refundación del Estado Mexicano es inviable. Estos son los hechos, sin embargo, lo cierto es que el efecto cucaracha preocupa a los estados circunvecinos, como el de México, que ya lo previenen pero que tendrá que convertirse en una prioridad sino es que ya es un dolor de cabeza.

En la medida que a Michoacán le vaya bien, a México también, pero para que así sea, los michoacanos requieren recuperar su vida cotidiana: los niños, volver a la escuela, sin el temor de un fuego cruzado, los comercios poder recibir mercancía y venderla como solía ser costumbre, para que las familias cuenten con lo necesario, los servicios municipales y estatales prestarse sin mayor conflicto más que el de la exigencia ciudadana, las familias disfrutar de sus amores y dolores en parques, calles y lugares públicos sin sobresaltos; y los grupos de autodefensa, desarmarse y volver a lo suyo. Sólo así se podrá creer que hay control sobre el problema y que éste no está migrando a los estados vecinos con virulencia.

Sin embargo, el riesgo de que se produzca el efecto cucaracha está latente. En tierra caliente todo crece y se reproduce.