La Cueva de la Hidra

Cimbrar a México

Sin duda el jueves 7 de septiembre a medianoche se cimbró México, no sólo la tierra sino la sociedad. Después del pasmo yel miedo vendrían las elementales formas de revisión de los vecinos de sus viviendas y mobiliario. Las llamadas telefónicas se sucedieron. En la metrópoli se advirtió una cultura de la prevención y de apego a los protocolos de seguridad en este sentido y por lo que hace al Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, éste funcionó sin problemas, hay que decirlo. En Juchitán, el sálvese quien pueda fue un hecho como comenta una vecina del municipio, la que daría fé que se olvidaron de sus viejitos, de ese tamaño fue el pavor que se adueñó de las personas que habitan esta región de Oaxaca y los pueblos cercanos. El Istmo se ha convertido desde aquel día en la capital del dolor de México. Se alteró la vida y las prioridades de los funcionarios públicos, se volvió a poner de manifiesto la reacción solidaria de los mexicanos pero también apareció lo deleznable, el pillaje y el aprovechamiento de las terribles circunstancias.

Un sólo muerto es una desgracia, pero los casi cien que ya se suman entre Oaxaca, Chiapas y Tabasco convierten a este evento natural en una tragedia cuya dimensión no acabamos de medir todavía. Toda ayuda será insuficiente.

La gente duerme en las calles porque sigue temblando y quieren cuidar sus pertenencias, los pillos no respetan. La reconstrucción durará meses, esta no es una tarea ni de pocos ni de poco tiempo, en la que destaca el noble desempeño del ejército mexicano.

Coincide el sismo y sus consecuencias con los tiempos del trabajo político que los aspirantes a cargos de elección popular empezaban a realizar, -fuera de calendario electoral- en las comunidades,a fin de sumar voluntades ciudadanas a su favor, lo que ahora se confunde con la intención de ayudar de estos actores políticos y genera enojo e irritación de la ciudadanía que cuando advierte intención de proselitismo, dudan que la ayuda sea genuina y desinteresada.

Entre los sismos de1985 y de 2017 hay diferencias, la reacción del gobierno federal ha sido pronta y profesional y por lo que hace a la sociedad, la desconfianza en sus autoridades ha crecido. Lo que sigue es continuar moviendo a México para que los damnificados dejen de serlo. Habrá que hacerse a la idea que el cambio climático es una realidad y que se tendrán que desarrollar más y más estrategias de prevención. El clima no volverá a ser el mismo.