La Cueva de la Hidra

Ceremonia de la Inteligencia

Con la toma fotográfica a los diez galardonados con el Premio Nacional de Ciencias y Artes y con las palabras de duelo por lo ocurrido en Guerrero, en la voz del Rector de la UNAM, José Narro Robles, el pasado martes 2 de diciembre, el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, entregó a diez personalidades destacadas en la creación, el pensamiento, la ciencia y la tecnología, así como en la preservación de las artesanías y las tradiciones, el premio más importante que el gobierno mexicano otorga.

Una mujer (una sola, como lo señalaría Narro Robles) y nueve varones por su trayectoria y aportación en las diez disciplinas consideradas, integrarían el grupo emérito al que se rindió homenaje. El secretario Emilio Chuayffet, en representación del Presidente de la República, entregaría los reconocimientos en el magnífico escenario del Palacio de la Educación, como él mismo lo señalaría.

Dolores Castro Varela, poeta con 91 años de vitalidad y juventud enraizada y Alberto Vargas Castellano, preservador de la tradición Pima en Chihuahua, arrancarían los aplausos más nutridos, así como la admiración de los presentes. Dolores Castro, por su sencillez, dignidad y fuerza, expresión de su obra y de las imágenes del México limpio que ella representa, ha hecho de la palabra, su razón de ser. Las ausencias de su vida las resolvería con poesía, su tránsito vital, con más poesía, los años violentos de nuestro país con poemas que dieran testimonio de su tiempo y elevaran la voz de los creadores con más fuerza que la sinrazón. Quienes han tenido el privilegio de ser sus contemporáneos, amigos, lectores, alumnos, saben que Dolores Castro no sólo ha sido maestra de literatura y ha trabajado con poetas en talleres a los que han acudido diversas generaciones de escritores en ciernes, sino que ha sido guionista y periodista. Nunca se dobló. No ha perdido batalla, hasta hoy.

Enérgica y determinada, siempre con una sonrisa en la cara, señaló que el camino para la transformación de la sociedad son los jóvenes, es por esta razón que trabaja con ellos. Enseña y sigue produciendo obra. Cuando pudiera parecer que la confusión gana, nos muestra el camino poético de la verdad y el amor.

En la fiesta de la inteligencia, Dolores Castro dejó huella de su nombre en el muro del pensamiento, la ciencia y la creación en la Secretaría de Educación Pública, lugar en el que algún día, José Vasconcelos abriría las puertas del saber a quien quisiera transitarlas.