La Cueva de la Hidra

Balance

En el ánimo social y de algunos grupos de opinión no hay cambio en la conducción del país, sino se destruye la carrera de algún personaje, objeto de nuestras fobias y enojos, y sí lo hay, si se encumbran aquellos con los que nos identificamos y por los que tenemos simpatía. Vamos, sino hay sangre no hay cambio.

Una vez celebradas las elecciones, los rumores de movimientos en el gabinete y del endurecimiento de sus políticas o bien la expectativa de programas que se pongan en marcha y convenzan a los grupos de interés de transformaciones y mejoras han llenado tiempos y espacios de colegas e interesados. Solo que el cambio ya se dio pero de manera diferente a lo esperado; está ocurriendo en Nuevo León, en Morelia, en Culiacán, en Guadalajara y su Zona Metropolitana y en algunas delegaciones del Distrito Federal. Los gobernantes y diputados independientes electos ya llegaron, lo que debiera sentar las bases de una revisión seria de los partidos políticos en su ser y hacer a fin de volver a conectar y a recuperar la atención del ciudadano del Siglo XXI. La sociedad habló, su voz fue la de una transformación endógena que venía gestándose tiempo atrás. También se dieron otros cambios, como los propios de una Reforma Educativa que sigue su curso con los tropiezos generados por gobiernos estatales omisos, con una ley absurda sobre "el patrón sustituto del contrato colectivo de trabajo", y con los grupos que ven la oportunidad de desestabilizar para que la Reforma fracase. Pero no, casi en simultáneo a la comparecencia en el Senado del secretario de Educación, Emilio Chuayffet, el fallo de la Suprema Corte de Justicia invalidaba los amparos interpuestos por la Sección 22 y por la CETEG, lo que daba constancia que la más importante de las reformas seguiría por el lento y sinuoso camino de la legalidad. Mientras todo esto ocurría, la actividad empresarial continuaba, diversas inversiones llegaban al país y el liderazgo y competitividad en ramas como la automotriz, en la producción de carcazas de aviones, la mecatrónica y otras, seguían dando cuenta de ello, no así el campo, el desempleo y la situación heroica de las PYMES, que se sostienen a pesar de todo. Toca ahora que se conviertan en buenos empleos para más mexicanos, que la Reforma Energética se materialice en el plano social y que las familias la sientan en el bolsillo.

Pero nunca falta un negrito en el arroz, en este caso, de tamaño mayor: el crimen organizado ya hizo sentir su peso y su poder en Nuevo León, en Michoacán y Guerrero. Quieren medir fuerzas y sentarse a la mesa con los recién llegados a fin de imponer sus condiciones.