La Cueva de la Hidra

Año 1

Cambiamos de sexenio. Cambia el partido en el Poder. Cambian las reglas. Cambia el paradigma. Cambia el estilo de gobernar. La agenda pública se modifica, mientras la agenda de preocupaciones de la sociedad se agudiza. Se crea el Pacto por México. Se hace política, mucha política. Las transformaciones cimbran al país. Los partidos se empoderan más. La partidocracia se cierne sobre el espíritu democrático. Se piden resultados milagrosos. Cómo no hacerlo si el desempleo y el hambre aprietan, la inseguridad se sigue sintiendo y los territorios de excepción son una realidad. Cómo evitarlo si el espíritu crítico se cultiva en una sociedad que intenta madurar políticamente. Pareciera que éste es el resumen del primer año de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de la República.

Reformar para transitar al futuro ha sido la apuesta del régimen. El Pacto, la herramienta bien concebida con la que dio inicio la gestión el día 2, el que se pondría en marcha como expresión de un gobierno que llegó a hacer del acuerdo y la conciliación su manera de gobernar, a fin de resolver los problemas estructurales del país. El Pacto ofrecía la oportunidad histórica de hacerlo, de ahí que concitó más opiniones favorables que negativas. Hoy, sin embargo, éste se fractura. El jueves 28, el PRD se retiró absurdamente, por su desacuerdo con la Reforma Energética y sin ganar prácticamente nada en la Político Electoral. Lamentable. La cultura de construir con base en la deliberación, en las coincidencias con los diferentes y el trabajo político que se buscó impulsar, retrocede y cede ante las tensiones propias de las tribus, el fantasma de López Obrador que ahí viene, y otros intereses propios de los partidos, en vísperas de la elección interna de las dirigencias del PAN y el PRD. Presionaron con el valor de su acuerdo. Se cotizaron alto desde el principio, pero el PRD jugaría una apuesta que esperaba llegaría hasta al punto de evitar confrontaciones con Cuauhtémoc Cárdenas y con López Obrador.

El mismo jueves, se advertía en la declaración del Presidente Peña su preocupación al señalar que no se trata de alcanzar la unanimidad. Su búsqueda por articular una sociedad democrática y justa sigue en torno a una gestión reformadora.

Y en este contexto, Mario Vargas Llosa y Shimón Perez declararían que ven en el nuevo gobierno, un rumbo diferente, entendedor de los nuevos tiempos. Hoy empieza el año dos.