De monstruos y política

René Bejarano debe hablar

En mayo de este año, René Bejarano, en una entrevista con Carmen Aristegui, realizó distintos pronósticos sobre la elección del Estado de México, la unidad de las izquierdas, y dejó como compromiso que él hablaría en 2018 después de las elecciones “para no obstaculizar el proceso de unidad”. ¿De qué tamaño es el silencio de René Bejarano y cuántas implicaciones tendrían sus declaraciones y testimonios?

Habiendo sido usado, tanto por Andrés Manuel López Obrador como por los adversarios, Bejarano, nos guste o no, asumió las consecuencias de su proceder, que no fueron solo contra él, sino para incorporar públicamente a la izquierda recién incluida a la clase política gobernante y exhibirla tan inmoral y corrupta como la priista y panista.

Bejarano sabe, y lo dice en la entrevista, que lo suyo no fue la excepción, sino una práctica común para el financiamiento de las campañas electorales sin normas. Hoy, pese a la reglamentación, los recaudadores siguen existiendo y las trampas son tan comunes como los escándalos.

Si Bejarano quiere en verdad reivindicar a la izquierda que fue dañada por su imagen, debe hablar ahora, como pensamiento vivo para desmantelar una impostura que grave daño le ha hecho a todos aquellos que han luchado y murieron porque el país cambiara y hoy, incluso por López Obrador, esas formas se siguen practicando.

A lo largo de la entrevista y ante los conceptos entre ser ingenuos o ser perversos, Aristegui le solicita precisión sobre ambas posiciones y Bejarano afirma: “Andrés Manuel hace todo lo posible para perder”.

En la campaña actual de López Obrador como candidato a la Presidencia y su estrategia de incorporar a personajes corruptos, derechistas, operadores del fraude, salinistas, zedillistas, foxistas, especuladores y defraudadores, se distingue el veto y animadversión de López Obrador contra René Bejarano. ¿Por qué el encono? ¿Mejor demonizarlo, por si habla?

En esa entrevista hay que reconocer que Bejarano es el que tuvo el pronóstico más preciso sobre lo que sería el resultado del Estado de México y las consecuencias de la actitud reventadora de López Obrador, convirtiendo los llamados a la unidad en insultos. Su testimonio sobre la alianza con los salinistas Manuel Camacho y Marcelo Ebrard a su campaña de 2000 que le permitieron ganar, es un dato esencial para entender lo que vino después en la izquierda. 

Bejarano podría dar luces sobre el pacto de López Obrador con Ernesto Zedillo que hizo posible que la alternancia fuera hacia la derecha, para que ganando él en el DF, tenía que traicionar a los suyos y perderse la Presidencia en 2000.

Por ello, Bejarano debe hablar ahora y no después de 2018.

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@MarcoRascon