De monstruos y política

Ciudad de México = zona metropolitana

La actual división político-administrativa de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) solo ha servido para privilegiar intereses económicos y políticos por encima de un crecimiento planeado e integral.

Para los intereses que gobiernan históricamente el Estado de México, la actual estructura política favorece al centralismo autoritario e ineficiente, fabrica municipios empobrecidos y abandonados, cuyos habitantes carecen de los derechos que otorga la ciudad en la cual pasan la mayor parte del día.

El agua, la lucha contra la contaminación del aire, el manejo de la basura, la movilidad de más de 6 millones de trabajadores, la red del drenaje, vivienda para vivir y no solo para dormir, formaría una metrópoli policéntrica, con una división homogénea de alcaldías, a su vez formadas por comunidades incluyentes, con servicios, espacios públicos, identidad y creación cultural. Frente a todos los problemas existe el impedimento de una estructura político-administrativa para fincar diferencias, segregar a la población y fomentar resentimientos sociales. La situación actual genera exclusión y violencia.

Para los intereses políticos que gobiernan desde Toluca al Valle de México, los municipios conurbados de la ZMCM son, fundamentalmente, una reserva de votos basada en el clientelismo. Es además una herramienta de chantaje y presión para la gobernabilidad de la Ciudad de México en lo relativo a agua, basura, contaminación, drenaje y transporte.

Eso plantea que los habitantes de los municipios conurbados, mediante el uso de la iniciativa popular y vía plebiscito, decidan si quieren continuar perteneciendo al Estado de México o deciden integrarse a la nueva entidad Ciudad de México, a fin de integrar vida y derechos de manera igualitaria.

Hablar de un Constituyente es histórico, porque es decidir el futuro. Unir y resolver los grandes problemas que hoy nos dividen requiere de una visión de largo plazo, buscando que todas las visiones estén incluidas.

Si se tiene una Constitución avanzada en la Ciudad de México, se podrá mover a todo el país. Es un momento decisivo para las generaciones que hoy piensan y actúan positivamente ante los problemas presentes y con la idea de transformar la gran metrópoli mexicana.

Por la cultura, el trabajo, la movilidad, el aire, las libertades y el espacio público, la lucha por unir la zona metropolitana es una lucha necesaria y la que muchos esperarían.


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@MarcoRascon