De monstruos y política

La muerte política

Siendo la política una actividad básica, son muchos los que se han dedicado a querer matarla.

Por la intención de matarla, los cementerios institucionales deberían estar abarrotados; pero como dice Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639), "los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud..." y todos los que se suponen muertos y matados bajo estas intenciones de reivindicar la decencia, ya sean personas, partidos, leyes o gobiernos, siguen tan vivos como el día en que se murieron (nacieron, perdón).

El problema de los politicidas es que la política es inmortal, pues es intrínseca a la naturaleza humana y se confunde acabar con las malas prácticas que se han apoderado de la política, con lo que significa la política.

Por la farsa y el secuestro de lo público, se justifica la intención de los politicidas de acabar con la política, pero esto no significa que se entienda y menos que su objetivo de exterminio sea posible. Su causa no conduce a nada y ni siquiera es quijotesca, pues el resultado es siempre negativo.

Independientemente del deterioro de la política y que ésta se haya convertido en un producto sujeto a las leyes mercantiles de la oferta y la demanda; alejada de la razón, la ética y el servicio; matarla, atenta incluso contra quién intenta matarla. La mala política debe ser sustituida por la política. Los que usurpan la política deben ser sustituidos por políticos verdaderos. Y como diría Carlos Fuentes: "No existe la libertad, sino la búsqueda de libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres".

Este 2 de noviembre, en que festejamos a lo que más le tememos, va esta calaverita:

Quien en este panteón sobrevive,

viene la calaca y lo exprime.

Quien aquí derechos exige,

vine el diablo y de él se ríe.


Defendiendo los horrores,

los demonios por la ley hacen las peores.

Pues sin ser suficientes los delitos y errores,

todos los chamucos se dicen redentores.


¿Por qué la muerte se llevó a los gobernadores

y los convirtió en gusanos y roedores?

¿Por qué hoy es la Presidencia

una tumba blanca con tanta pestilencia?


Cuanta muerte política ronda

entre tanta institución difunta

De la verdad histórica nadie supo y nadie sabe,

porque la muerte histérica, anda gane que gane.


Entre tanta calavera, una de ellas grita:

¡las víctimas son reales! ¡y no son fantasmas sus familiares!

Otra contesta: ¡Qué se acabe el mal gobierno!

...pues no es bueno, vivir en el Averno...


En México la verdad es sospechosa

y busca la que sea milagrosa.

Buscamos todos una tumba hermosa,

aunque la política este muerta y ande andrajosa.

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@MarcoRascon