De monstruos y política

Fidel

Extraño dictador que tuvo como objetivo un pueblo educado, con una base general de salud y cultura que ninguno de los países capitalistas desarrollados tiene.

Estos acervos nacionales reconocidos internacionalmente han sido patrimonio de los cubanos que viven en Cuba y en el exilio.

Su muerte física sucede luego de que Estados Unidos había elegido un presidente negro y se proponía a elegir a la primera mujer como símbolos evolutivos del siglo XXI, pero no: regresó el imperio de los políticos que mataron a los obreros de Chicago, a los negros en Alabama por el KKK, a los que levantaron de su asiento a Rosa Park, los de la Cero Tolerancia, vendedores de armas, los torturadores de Guantánamo y los que hicieron fortunas con el trabajo mal pagado de millones de ilegales.

La muerte de Fidel y la llegada de Donald Trump señalan el regreso a los tiempos de la guerra fría, del macartismo y el anticomunismo, sustituido luego con la guerra contra el terrorismo. Con Trump la salida es el fascismo, declarando abiertamente la guerra a los derechos civiles, humanos y laborales, a la diversidad cultural, a Cuba y a millones de seres humanos en el mundo.

El lenguaje amenazante, de un fascismo apenas barnizado, con la ingenuidad de que los que esperan tranquilos que Trump "deberá moderarse", es de nuevo el regreso del monstruo que al igual que Hitler les ofrece regresarles la gloria, su consumismo y economía de guerras patrióticas y desperdicios.

Trump y el imaginario racista de la "supremacía blanca" ya es popular y se manifiesta en cada barrio, comunidad y centro de trabajo. Expulsarán a uno de diez, y al resto les dirán que pueden quedarse pero como esclavos y sin reclamar derechos.

Al igual que Europa destruyó las economías de África y Medio Oriente generando exilios masivos de seres humanos hambrientos y enfermos (no como los de Cuba, educados y saludables), Estados Unidos ha creado sus propios migrantes a los cuales detiene mediante el terror desde México.

En las efemérides del noviembre de los cristales rotos en Alemania y la caída del Muro en Berlín se cruzó el triunfo de Trump y la muerte de Fidel, como un vuelco hacia las derechas contra liberales y derechos considerados irreversibles.

Trump, al igual que Franco en España, piensa: "Estamos ante el abismo y hemos decidido dar un paso adelante...". Eso significa regresar la relación con Cuba antes de Obama y endurecer el bloqueo.

Y mientras la unión americana se resquebraja internamente, en Miami festejan que la naturaleza hizo lo que ellos nunca pudieron: ganarle una batalla a Fidel.

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@MarcoRascon