De monstruos y política

2018, movimiento y candidato independientes

Si algo nuevo dejaron los comicios de 2105, fue la elección con candidatos independientes registrados y no designados por los partidos. El laboratorio sembró lo que en 2018 puede ser una ruptura del agotado sistema de partidos y una respuesta al vacío de proyecto nacional que tenemos.

Todos los partidos, principalmente los que se acaban de incorporar al sistema, han visto como maniobra y afrenta ese nuevo derecho ciudadano a postularse a los cargos públicos de manera independiente. Tienen razón en el fondo, pues un candidato a la Presidencia de manera independiente e hijo de la ruptura es aún impredecible, aunque podría ser opción real.

Para los partidos, el peligro no es El Bronco u otro carismático, sino un movimiento capaz de nombrar un candidato o candidata con una propuesta sólida de cambio, no solo profundo, sino posible, capaz de unir la aspiración democrática y con una estrategia inteligente para remontar las resistencias que abierta y de manera oculta defienden privilegios e intereses que no corresponden ni han correspondido a la grandeza y nobleza del pueblo mexicano.

De antemano, los partidos actuales —marcados no por hombres malos, sino por políticos débiles, víctimas del sistema que ellos mismos crearon y que se los ha devorado— están imposibilitados para crear una opción trascendente y que sea alternativa para las generaciones que compartimos el actual presente. Ante ellos, se necesita construir no destruir, sumar, no restar.

Ellos (los partidos) no tienen la fuerza para darle al país una salida democrática, pero sí tienen instinto para defender su sistema y sobrevivir a un movimiento que los rebase a todos. Presienten que su ciclo se ha cerrado y, aunque en esto las profesías no existen, se percibe que hay un eslabón débil de la cadena de control político y esas son las candidaturas independientes, que pueden significar dos cosas: fragmentar o unificar. Cumplir con el anhelo ciudadano o llevarlo a una nueva dispersión y frustración.

Para una candidatura independiente a la Presidencia se requiere cerca de un millón de firmas para su registro. Juntarlas será en sí la campaña misma. Sin embargo, estas no se reunirán sin un movimiento político independiente, portando una propuesta sólida, que haga alianzas en los 300 distritos para tener mayoría en el Congreso y hacer desde la legalidad las reformas necesarias y revolucionarias para el México de hoy.

Solo un acuerdo nacional para 2017 construído desde hoy, podrá lograrlo.

El candidato necesario vendrá de ahí...


www.marcorascon.org
@MarcoRascon