De monstruos y política

Mariguana y la odiosa dependencia


El peor vicio y adicción que padece México es la sumisión.

Mientras Estados Unidos construye la poderosa industria para la utilización del cáñamo o mariguana, México, tradicionalmente productor y exportador de la planta, profundiza su absurda criminalización para elevar el muro de la asimetría.

La mariguana tiene un uso no solo medicinal, sino también es materia prima para la producción de textiles, cosméticos y su cáñamo sirve también para la industria de la construcción. Por lo cual Estados Unidos se adelanta en su legalización y mientras elige al Trump antimexicano, levanta mercado, ganancias y nuevos impuestos.

La posición de México frente a la legalización de la mariguana es un indicador preciso del grado de dependencia y abyección del gobierno mexicano frente a los intereses estadunidenses, pues nada justifica ni explica que mientras en California se usa legalmente dando trabajo, pasando la frontera vivimos violencia, muertes y prisiones.

Bajo este panorama, causa preocupación el anuncio del secretario de la Defensa anunciando el regreso del Ejército a los cuarteles a manera de chantaje, con el fin de que un subordinado Poder Legislativo apruebe una Ley de Seguridad Interior que en su contenido amplía las facultades del Ejército mexicano como policía, para seguir criminalizando de manera absurda la mariguana.

La criminalización del cáñamo equivale a la ominosa subordinación de México para no construir ferrocarriles desde los Tratados de Bucareli en 1923, el cual cedía soberanía a cambio del reconocimiento de Estados Unidos al gobierno de la Revolución. ¿Se va a legalizar la mariguana y sus productos cuando los importemos?

Pero lo más sorprendente es que la Asamblea que redacta la Constitución de Ciudad de México se haya doblegado a la sumisión del gobierno federal y así mantener las cadenas de corrupción, los reclusorios al tope y formando delincuentes, gracias a la criminalización de la planta.

Frente a la propuesta original presentada por el jefe de Gobierno a la Constituyente, apareció la mano sórdida para desaparecer el artículo 14, apartado F, numeral 7, repitiendo la práctica presidencial de enviar "iniciativas" al Legislativo, acompañadas de la orden de que no se acaten, como lo hacían los virreyes; así lo hizo Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en distintos momentos para pasarse de vivos.

Cuando se habla de la "dependencia", queda claro que el verdadero vicio que enferma a los gobernantes mexicanos es la adicción a la abyección y el entreguismo.

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@MarcoRascon