De monstruos y política

Malas noticias desde la Constituyente

Ya sea por la forma en que fue integrada; ya sea por su carácter honorífico; ya sea por la crisis de la partidocracia; ya sea por su secrecía, la Asamblea Constituyente que elabora la Constitución de Ciudad de México está sumergida en la mediocridad, el debate de ocurrencias y la flojera.

En esa perspectiva, lo único que tiene la asamblea es la propuesta original presentada, pero ante la falta de objetivos claros de sus protagonistas, la han tomado de blanco de tiro para matar el ocio y dirimir otros temas e intereses. La Asamblea Constituyente está abandonada por sus propios protagonistas y es más grande la expectativa afuera que dentro de ella.

De la misma manera que la elección de los diputados o el nombramiento de representantes vecinales, la tribuna de la Asamblea Constituyente ha sido tomada para el debate mediocre y superficial de la partidocracia.

Las discusiones tienen que ver más con cuestiones de forma que de fondo, las cuales terminan en consensos para no ser respetados por nadie de los mismos que los acuerdan.

Síntoma de su enfermedad es el vacío, el ocio y el abandono de los mismos diputados, ya sean electos o designados que se han retirado, o no van. Ya varios diputados han llamado a sus sustitutos, que son la elección indirecta de los indirectos y serán quienes desde la oquedad política y de la representación viciada, votarán la Constitución que normará la vida de millones de ciudadanos.

Lo que no han previsto ellos es que el tiempo se agota y entre reunión y reunión de debates vacíos, el tiempo se les viene encima: noviembre y luego las fiestas. Vendrán los pretextos y en enero de 2017 estarán aprobando al vapor el texto original no para complementar y afinar, sino para imponer todo tipo de mezquindades partidarias y personales.

¿Cómo quedará el texto final si una mayoría desde los radicalismos que se reivindican de izquierda y derecha le apuestan al fracaso y buscan tener poder de veto?

Cada artículo de la Constitución requerirá mayoría calificada de 66 por ciento y, ante eso, la política del chantaje y la negociación de prebendas y venta de votos está en marcha dentro de la misma Asamblea Constituyente.

¿Quién defiende la propuesta original? ¿La Asamblea Constituyente ha muerto? ¿Qué fuerza puede defender los derechos y deberes ante el imperio de la mediocridad y la pereza?

Propuesta urgente: las sesiones deben ser transmitidas y hacerse públicas.

¡Alerta ámbar, ciudadanos, porque la Asamblea Constituyente está desaparecida!

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@MarcoRascon