De monstruos y política

La “mafia del no poder”

¿Qué viene en la Ciudad de México? ¡Referendo! y la presencia del Constituyente 101, es decir: los ciudadanos.

Gracias al reparto de los restos de la escasa votación, Ismael Figueroa logró ser el único candidato independiente registrado como diputado a la Asamblea Constituyente de Ciudad de México.

La proeza de Ismael es importante reconocerla, pues fue el único que logró atravesar el absurdo proceso de registro donde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) hubo de ordenar en dos ocasiones al INE revisar sus resoluciones y cambiarlas en 13 casos.

Si ya de por sí existe falta de equidad y certeza en lo que respecta para registrar candidatos independientes, las condiciones en la elección no fueron mejores para lograr un escaño legislativo por esta vía y de nuevo el clientelismo mantuvo la raquítica votación que festejan PRD y Morena: 16 por ciento de la lista nominal.

El resultado de los independientes es atribuible al tortuoso camino y no a los que lo intentaron o llegaron hasta la boleta electoral. Un dato: el número de firmas de apoyo ciudadano para cada aspirante no correspondieron al número de votos logrado en la elección (1 millón 554 mil firmas logradas por los 21 candidatos independientes y solo fueron captados en las urnas 171 mil votos entre todos). Hoy los votos por independientes rebasaron mínimamente a los votos nulos.

Hacia el futuro, la vía independiente debe reflexionar: reformar para ejercer el voto física y electrónicamente. Que no basta “la personalidad” y spots para lograr un escaño. Que los independientes, para ser competitivos, deben construir fuerzas y movimientos, porque no basta la “personalidad” y los spots. Que entre más independientes, más dispersión y estos se anulan entre ellos mismos.

Esta elección, si bien es pobre en votos, es muy rica en enseñanzas.

Grave problema es la debilidad, aislamiento e impugnación con la que nace la Asamblea Constituyente, la cual será vestida de manera elegante para ocultar su pobreza de representación. Entre todos los partidos, solo habrá representación de 23 por ciento del electorado de un 60 por ciento de la Asamblea.

Una buena noticia: el PRI no alcanzó poder de veto ni con el PVEM, salvo que PRD o Morena se lo otorguen.

La aprobación de la Constitución en febrero de 2017, para bien de la ciudad, debe irse a referendo para que la ciudadanía decida sobre la escasa representación de los partidos.

PRD-Morena y su violencia intrafamiliar, ¿son la mayoría inútil? ¿La “mafia del no poder”?, pues trabajan para ellos y no para la Constitución y la ciudadanía.

www.marcorascon.org
@MarcoRascon