De monstruos y política

Ante el fracaso de la integración, cambio de modelo


Las amenazas de Donald Trump contra México dejan al desnudo el fracaso de lo que nos vendieron como futuro, el paso a la modernidad y la llegada al primer mundo.

La patada que nos dan como vecinos y socios, significa el fin de un modelo defectuoso que fue el cimiento de nuestra transición política. La paradoja es que el fin de la era del TLC vino de los que nos la vendieron y no de los que perdimos.

25 años perdidos. La devaluación de más de 1000 por ciento (con la pérdida de los tres ceros) se reflejan en el deterioro social, ambiental, cultural y económico. Estamos frente a un proyecto fallido que nos debilitó al extremo y nos convirtió en un protectorado de Estados Unidos, que ahora les sirve para justificar sus fracasos propios, de imperio venido a menos.

Lo central es cambiar de modelo de desarrollo. México necesita, un movimiento, una propuesta realista, una dirección de estadistas que sepan romper con las ataduras y las ficciones; que unifiquen, enfrente y señalen el reto de un nuevo destino nacional. Esto ya no se compone con demagogias, políticas clientelares y de los que parasitan del fracaso y solo proponen regresar al viejo estatismo.

La migración masiva, que fue la válvula de escape para reducir demandas de tierras, empleos, servicios, educación, salud y alimentación, se detendrá y estará acompañada, tanto de los expulsados como los retornados por la presión racista. A ello hay que agregar la destrucción de la economía campesina, el desempleo y la falta de oportunidades que genera una economía estancada, asimétrica, con una balanza de pagos inclinada a las importaciones encarecidas por las devaluaciones y aumentos de energía.

Las remesas de los migrantes que fueron festejadas durante 15 años se reducirán. ¿Consecuencias?: más empobrecimiento en las zonas expulsoras de mano de obra y con ello, más tensión política y social.

La conflictividad laboral, combinada con el tema migratorio nacional y multinacional, debería tener una política preventiva y en vez de preparar al Ejército mexicano para convertirlo en policía contra la población civil con la anunciada Ley de Seguridad Interior, tendría que estar organizando el Plan DN-III para toda la zona fronteriza, donde la crisis humanitaria como en Tijuana y Mexicali va a extenderse.

México, por su ubicación geográfica, está llamado a convertirse en país refugio y muchas de sus ciudades, como la de México, en ciudades santuario ante la crisis humanitaria y de violación masiva de derechos humanos que viene.

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@MarcoRascon