De monstruos y política

Estado y filantropía fallidos

Para estimular a este tutor sustituto se ajustaron las leyes fiscales, haciendo de los donativos privados la condonación del pago de impuestos sobre las ganancias.

¡Claro que la política asistencial del Estado falló! La causa fueron las reformas a los códigos civiles que anteriormente obligaban al Estado a tutelar los derechos de los niños abandonados. Con esas reformas el Estado mexicano declinó su responsabilidad y la depositó en organismos no gubernamentales, asociaciones civiles, de asistencia pública y fundaciones.

Para estimular a este tutor sustituto se ajustaron las leyes fiscales, haciendo de los donativos privados la condonación del pago de impuestos sobre las ganancias, convirtiendo el concepto de asistencia pública en filantropía y caridad.

Frente a estos cambios de naturaleza conservadora no hubo protestas entonces. Se utilizó la decadencia del estatismo autoritario por nuevos “Ogros filantrópicos”, según las palabras de Octavio Paz. De esa decisión ya nació la tercera generación de niños, hijos y nietos de la calle, y que hoy llaman, los niños “pura sangre” que vemos en los cruceros de todas las ciudades, viven en alcantarillas (no peores que los albergues descritos), comiendo en vez de bazofias descompuestas, comida chatarra; viven bajo puentes, resquicios y plazas, pero que para las buenas conciencias del país y ahora en el debate sobre La Gran Familia y su directora Rosa Verduzco, son invisibles.

Ahora se explica el porqué esos niños abandonados, considerados fieras difíciles de domar, prefieren vivir en la libertad de la calle que bajo sistemas educativos con base en pestilencias, lugares de castigo y cachetadas.

En una primera síntesis ha quedado claro que luego de tres décadas de privatización de la política social-asistencial del Estado y la filantropía que lo sustituyó, ambos fracasaron.

Con el caso de La Gran Familia y su directora Rosa Verduzco ha quedado expuesta la crisis de toda una política centrada más en los efectos, que en las causas del abandono de miles de niños y que convirtió al país en el paraíso de la pederastia, la pornografía infantil, el sicariato adolecente y el tráfico de órganos con menores.

Como parte de la reflexión es importante comparar la dificultad para adoptar a un niño legalmente y la facilidad con la cual, no ahora, sino desde hace muchos años, Rosa Verduzco registraba niños no solo de Zamora, Michoacán, sino de otros lugares “que le llevaban” a su regazo y que hoy deberían ser investigadas.

En el caso de La Gran Familia y su directora es preocupante que en su defensa predomine la justificación de los fines sin importar los medios y que la situación y condiciones humanas del hospicio tipo siglo XVII hayan sido soslayadas y hasta justificadas. La confrontación entre dos posiciones indefendibles como el estatismo y la filantropía; pese a que los dos han dado muestras de fracaso, tienden a ocultar que el problema no solo es de Rosa Verduzco, sino de toda una política pública que se presenta como salvadora, pero es incapaz de resolver las causas del mal.

Más de uno se pregunta, ¿cómo ha sido posible que la realidad en La Gran Familia, más parecido a “La Jaula” de los penales de El Salvador donde son hacinados los maras; “El Pinocho” del albergue de Rosa Verduzco, peor que “El Apando” que narrara José Revueltas; la existencia de la comida descompuesta del medievo; los peores olores, superiores a los de El perfume de Patrick Süskind y unos ataúdes que hicieron temer una nueva versión de Las Poquianchis surgida de una sociedad tan conservadora como la de Zamora y novelada por Ibargüengoitia en Las Muertas, hubiese sido desestimado y justificado en defensa de la directora, que es obvio, ya estaba incapacitada para dirigir con un mínimo de orden, el albergue que ella había formado sin ninguna institucionalidad, con opacidad extrema y fue durante años tolerada, subsidiada y hasta aplaudida? ¿Cuántas de las donaciones a este albergue, significaron condonación de impuestos y van a parar a albergues privados sin ninguna regulación? ¿A cuánto ascendió en este caso la exención en el pago de impuestos para financiar este Síndrome de Diógenes altruista?

Rosa Verduzco no ira a la cárcel y no será procesada, por una razón: se le ha diagnosticado demencia senil. Pero, Vicente Fox y su esposa Marta, han propuesto a Rosa Verduzco para que dirija uno igual en el Centro Fox. (¡¿Fue el mismo que presidió el gobierno de México, durante seis años?!).

Quizás esa sea la razón por la cual hoy en México es más importante y gana más interés el debate sobre los derechos animales y las mascotas que el tema de los niños abandonados, ultrajados y violentados en lo que sería una mezcla de LosMiserables y Cuna de Lobos donde Fox y Marta sí requieren un albergue moral, urgentemente.

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