De monstruos y política

La evaluación necesaria

Como parte de una conmemoración del significado del 2 de octubre, mucho hubiera servido que la CNTE, en vez de cuestionar la evaluación de sus miembros, hubiese demandado una Jornada de evaluación nacional, donde todo el país fuera evaluado. Así ellos, de ser parte del conflicto, serían hoy la solución del problema nacional.

Una evaluación que incluyera a los componentes de los poderes fácticos, a los monopolios económicos, a la vieja estructura corporativa, a los partidos políticos, a los poderes del Estado, sus legisladores, magistrados y ministros. Pero no solo al poder, sino a toda la sociedad mexicana.

Una evaluación no solo cuantitativa, sino cualitativa, para ver lo que tenemos y lo que nos hace falta. Una evaluación general de la cultura, los sindicatos y su vida interna, los movimientos sociales, las ligas profesionales del futbol, el deporte, al Comité Olímpico Mexicano, a los medios de comunicación, a los conductores de radio y televisión, a la calidad de los programas, las cooperativas, las ONG, a las fundaciones filantrópicas que hacen la caridad no con sus ganancias, sino con los recursos fiscales que deducen de sus impuestos.

Una evaluación a la calidad de vida, la educación; a los constructores de vivienda de interés social; evaluar la infraestructura urbana local, regional y de las grandes metrópolis; evaluar el transporte público del país, la producción agrícola, la calidad del agua y del aire. Evaluar la calidad de los intelectuales mexicanos, la producción científica y artística.

Necesitamos una reflexión que evalúe lo que entendemos como espacio público y el ejercicio de los derechos. Una evaluación de nuestros objetivos generales como gobierno, sociedad y nación ante el mundo global.

Una evaluación de los 20 años de Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá. Evaluar la vida de los pueblos, la migración, sus causas y el retorno. Una evaluación de los que se fueron y los que llegaron; del porqué se fueron y por qué vinieron. Una evaluación de México con respecto a América Latina.

Las fuerzas y los partidos políticos deben ser evaluados; las fuerzas oficiosas y opositoras deberían evaluar sus formas de presión. Debe evaluarse la eficiencia del mitin, el plantón y la manifestación en un esquema hegemonizado por el uso y abuso del diálogo sin acuerdos. Una evaluación del discurso político y peticionario; entre lo que se dice y lo que se hace.

Necesitamos evaluar las causas de la corrupción nacional como cultura. Evaluar las causas del porqué, una de las bahías más bellas del mundo como Acapulco, se ha convertido en una de las zonas más degradadas del planeta en lo social, lo ecológico y lo urbano. Una evaluación de nuestra visión del turismo, sin resentimiento y sin malinchismo.

Evaluar el grado de racismo que impera en nuestra sociedad y no reconocemos, lo cual determina movimientos y actitudes de rencor social. Evaluarnos de arriba hacia abajo y transversalmente por regiones y sectores.

Evaluar todas y cada una de las instituciones de bienestar social. Evaluar la calidad de los servicios públicos, la producción y destinos de la basura que generamos en el país. Necesitamos examinar nuestro consumo, la salud, la alimentación, la música, la gastronomía moderna y los climas.

Necesitamos evaluar la memoria histórica, nuestra tendencia al olvido. Necesitamos examinar nuestro concepto de modernidad.

Necesitamos revisar nuestro apego o desapego a la legalidad y nuestra renuncia sistemática a la democracia, la convivencia, la tolerancia; el papel que juega México frente al tráfico de drogas, personas y armas. Necesitamos evaluar nuestras prisiones, la violencia, la vida comunitaria, el comercio, el trabajo y las formas de distribuir la riqueza nacional de manera equitativa.

Es fundamental evaluar los altos grados de demagogia que se ejerce en la política. Evaluar el uso del insulto. Necesitamos descubrir por qué tenemos la tendencia a descalificar por el aspecto de las personas; por qué odiamos los espejos; por qué usamos la acusación para ocultar lo que hacemos.

Necesitamos evaluar los derechos humanos y que nuestro sistema de justicia no existe. Necesitamos evaluar al Ejército y las policías. Necesitamos evaluar integralmente nuestra Constitución.

Necesitamos evaluar el gasto y el presupuesto público que utilizamos para vigilarnos unos a otros, porque partimos del hecho de que un mexicano, si tiene a su cargo una urna o un presupuesto, se lo roba.

Necesitamos examinar el estado de nuestros mares, nuestros recursos y nuestra soberanía.

A evaluarnos todos y exigirlo todo, ahora.

www.marcorascon.org

@MarcoRascon