De monstruos y política

Los enredos de las redes

¿Tienen las redes sociales una estrategia cuando se utilizan como causa?

¿Puede la suma de opiniones individuales desde la distancia virtual derrotar a los adversarios del mundo real?

Es cierto: en la Primavera Árabe, las redes sociales fueron un factor fundamental de convocatoria, pero en ninguna parte las redes como tales han sustituido la necesidad de organización real.

Las redes llegaron para quedarse. Eso es real. Son la consagración de la comunicación, que tras su forma horizontal esconde a la sociedad individualizada que puede protestar, opinar, criticar, pero sin consecuencias. A diferencia de lo que decía la canción —“en la calle codo a codo, somos mucho más que dos…”—, en las redes sociales, aunque sean miles de hashtags indignados, prácticamente no han generado un mínimo de organización y mucho menos, por sí solas haber ganado batallas. México polarizado y fragmentado es una prueba de ello.

Noam Chomsky decía “que nunca como ahora hubo tanta libertad de expresión (individual), pero al mismo tiempo, nunca hubo tanto control del pensamiento”. En las redes predomina la reacción y cuando se usan como rating de una causa, no convocan a la reflexión.

El problema reside en que hoy se piensa ganar luchas mediante una suma de opiniones que no logran establecer la estrategia que toda organización requiere. Por ello, las redes sociales en México van de una derrota a otra.

Sin estrategia, las redes sociales pasan del catastrofismo sin tonos ni acentos a la desilusión crónica y se convierten en sembradoras de escepticismos. Son llamaradas que se extinguen y pasan de los gritos al silencio, en eslabones que nunca se unen.

En las últimas protestas callejeras de 2014 se entraba por 5 de Mayo, esperanzados al ver tanta fuerza, pero al no existir una estrategia, un objetivo claro en la batalla, del Zócalo vacío de perspectivas se sale de la plaza confundidos, desilusionados… a pareparar otra marcha conmemorativa igual... de la anterior.

Hace 30 años, tras el sismo de 1985, la clave fue la organización real, la reunión, el debate y la asamblea comunitaria, para generar cambios y ganar batallas.Hoy, pese a la gravedad de los problemas, todo parece detenido; lo políticamente correcto no resuelve. Se festejan las divisiones y los linchamientos en nombre de la verdad verdadera y los tufos de intolerancia satanizan cualquier discrepancia.

“Creen que somos tontos…”, se dice continuamente en redes. Tontos no hay, pero ingenuos sí, que pensando que sin organización real ni estrategia, se puede avanzar.

 

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@MarcoRascon