De monstruos y política

¿Y el enemigo principal?

Los mayores logros y errores de la izquierda, han sido:

Haber construido un partido unificado nacional y, con el voto, lograr grandes reformas; haber logrado el derecho de los capitalinos a elegir a sus gobernantes, y como resultado: gobernar la Ciudad de México de 1997 a la fecha. En contrario, haber abandonado la autocrítica sobre todos los errores.

Los logros, sin duda, han sido imperfectos, pero no han sido pírricos, pues ellos cambiaron la realidad política del país pese a las desviaciones que se han tenido.

En el Distrito Federal, debido a las condiciones de mayor libertad y concentración de votos, se han refugiado todas las fuerzas políticas a la disputa por ella.

La lucha de Morena contra el PRD ha logrado que se pierda el sentido de quién es el enemigo principal, metiendo a la ciudad en suma cero y neutralizándola como referente nacional. Ante eso, el divisionismo y la confusión campean como alternativa.

Para razonar el voto de hoy, no se puede ser oposición de lo que se ha construido históricamente: los hijos como las obras, buenas o malas, son responsabilidad del que los crea. Por eso, no hay que confundirse entre lo que significa corregir o dividir.

La disyuntiva es algo superior al voto nulo, el voto útil o la abstención, porque aunque todos tienen sus razones válidas, son acciones dispersas. En la inestabilidad presente, no existe una sola “posición correcta” lo cual fracciona, confunde y divide a las fuerzas críticas e indignadas.

Morena ha sido formada con el objetivo histórico de su líder: destruir a toda aquella oposición que no se le subordine. A diferencia de la necesidad de la izquierda para unirse para combatir el mal gobierno, Morena nace de la división, sustentada en un vanguardismo anacrónico y limitado que opta por el canibalismo a favor del PRIAN.

Morena nace no por voluntad de los hombres, sino como los dioses: del misterio. En su biblia no existe la historia ni los procesos anteriores, y por eso viene a “rescatarnos” del pecado en nuestra propia casa.

En los hechos, AMLO y su partido se han convertido en la comisión de insultos del PRI y más que presentarse como una alternativa a los errores, exigen como propiedad y beneficios lo que critican y desprecian. Por eso están, ética y políticamente derrotados.

El logro mayor de AMLO habrá sido restaurar el bipartidismo que perdieron el PRI y el PAN en 1988 ¿Se hará responsable de su obra o la esconderá gritando ¡fraude!?

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