De monstruos y política

Trump, lo mejor de lo peor

En unos días Hitler tomará el poder y nosotros somos Polonia.

Los racionales dirán que es una exageración; que la historia no se repite, pero la locura es intrínseca a la naturaleza humana y siempre está ahí para romper las reglas de la cordura.

El próximo 20 de enero será el regreso de los que condenaron a naciones indias enteras a vivir en reservaciones; están de vuelta los que ahorcaron a los Mártires de Chicago por demandar la jornada de ocho horas y el derecho de huelga; es el regreso de los racistas del Ku Klux Klan; los que levantaron de su asiento a Rosa Parks y asesinaron a Martin Luther King por defender los derechos civiles; los que en Nueva York impusieron la política de Cero Tolerancia para limpiar de pobres las ciudades; los golpistas que conspiraron contra Allende en Chile e impusieron el bloqueo contra Cuba; los traficantes de armas; los torturadores de Guantánamo y los que han hecho fortunas con el trabajo mal pagado de millones de trabajadores ilegales. Este regreso significa que millones de trabajadores, inmigrantes, luchadores por los derechos, van a estar amenazados no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Entre México y Estados Unidos, ambos divididos internamente, la vecindad existente está marcada por el desacuerdo, la desconfianza y el enfrentamiento. La aparente unidad nacional ante las amenazas de Donald Trump hacia México no fue tal y resultó que Trump tiene en México más simpatizantes de los que se pensaría.

Desde el Tratado Guadalupe-Hidalgo, de la Mesilla, los Tratados de Bucareli y el de Libre Comercio, la constante ha sido pérdida para México. Para la visión imperial estadunidense, la autodeterminación mexicana es el Destino Manifiesto y hoy el odio racial contra los migrantes y el regreso a formas esclavas de explotación está más presente que nunca como realidad y presagio del siglo XXI.

Debilitados por la división interna, la corrupción y la ineptitud para sembrar un poco de patriotismo, el gobierno, más allá de ser omiso, se percibe acobardado frente a la embestida antimexicana desde el nuevo gobierno estadunidense y, como diría Cuauhtémoc Cárdenas: “agradecen hasta los insultos”. ¿Qué diferencia existe entre López de Santa Anna y Enrique Peña Nieto y su canciller Videgaray?

Este 20 de enero es un día triste para la humanidad y, ante eso, los mexicanos tienen una gran tarea: construir un gobierno de emergencia que unifique, convoque y reconstruya a la nación. Esta tarea es ahora.

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@MarcoRascon