De monstruos y política

Que sea público el diálogo entre la CNTE y la Segob

Aunque parezca un matiz, no lo es.

Hacer público el diálogo y la negociación entre la CNTE y el gobierno podría ser la forma que ayudara a la solución del fondo, pues no solo se sabrían los argumentos de una y otra partes, sino los posibles acuerdos, teniendo a la sociedad como garante y testigo de ellos.

El diálogo público debería ser una regla, no una excepción, bajo el criterio complementario al derecho de expresión y manifestación: toda demanda que utilice el espacio público, el diálogo deberá ser público.

El actual conflicto magisterial que plantea la CNTE y que acusa que la reforma de marras no es educativa y solo es laboral podría revelar la pregunta que flota como incertidumbre: ¿cuál debería ser la verdadera reforma educativa que necesita el país y poco se sabe de ella?

La demanda de diálogo público se sustenta históricamente desde el movimiento de 1968, que luchaba contra el principio de autoridad bajo el cual hoy parece refugiarse el gobierno para no dar marcha atrás a la reforma ya aprobada y cuestionada.

Recordando también, podríamos remontarnos al diálogo público CEU-UNAM a través de Radio UNAM en 1987, que dio lugar al Congreso Universitario y que encarriló las reformas universitarias, defendiéndola de la visiones neoliberales, propuestas sin consenso de la comunidad, por la rectoría de aquellos años.

En la entrega de la semana pasada planteábamos en este espacio que para avanzar había que romper con la dinámica de provocación-represión-manifestación-confusión-sectarismo-provocación y represión-manifestación.

El pasado domingo, luego de la fusión de contingentes que se apreció en las fotografías y se festejó como un acto unificado de la CNTE, Ayotzinapa y Morena, Andrés Manuel López Obrador hizo un planteamiento de alzada política: gobierno de transición.

Planteada desde el espacio público, esta propuesta debería procesarse mediante diálogo público integrado de una parte a Morena, CNTE y Ayotzinapa más allá de la reforma laboral presentada como educativa y que fue planteada para “que se oiga lejos y fuerte” al gobierno de Enrique Peña Nieto a nombre de todos.

En ese diálogo público, debería estar el futuro no solo educativo, laboral y político de las fuerzas sociales y el partido que lo propuso el pasado domingo, sino habría que saber en que condición están los miles de niños que se han quedado sin escuela a la mitad de las batallas del actual circulo vicioso, ante el nuevo fracaso del diálogo secreto entre la CNTE y el gobierno, que deja a todos en las mismas.

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@MarcoRascon