De monstruos y política

Las consultas

El sondeo sobre energía se justifica por una reforma mal hecha y contraria al interés nacional. Las que proponen PAN y PRI son sobre dos temas: nueva distribución de la riqueza basada en salarios justos y la necesidad de una reforma del Estado.

Un acierto de la consulta propuesta por el PRD es que el PAN, Morena y el PRI ya aceptan de facto que la consulta es viable.

La lluvia de preguntas que se avecina ante una consulta general el año próximo es el camino que está tomando la confrontación por el presente y el futuro nacionales, al fracasar los llamados a una insurrección popular que aislaran al Congreso y por el desmantelamiento del Pacto por México.

Es por ello que la consulta se construye como salida a la crisis de legitimidad creada por la imposición y la falta de reformas políticas y económicas, que albergan la tentación también de la regresión, al igual que la reforma energética.

Debido a la visión retorcida de la realidad en México y la perspectiva de un hecho consumado sin consenso, vino la propuesta del PRD de la consulta nacional a manera de referéndum para revertir los términos de la reforma energética. De ello se desprendió que en nuestro acostumbrado surrealismo primero fuera la imposición de las reformas y luego el debate nacional de su naturaleza y sus consecuencias, a través de la consulta para 2015.

El PAN se sube a la consulta tomando la propuesta del gobierno de Miguel Ángel Mancera sobre un aumento real a los salarios de los trabajadores y la convierte en pregunta para ser consultada. El PAN no ha dicho si en la misma consulta que impulsa el PRD para 2015.

El nuevo partido Morena, desde su visión egocéntrica y sectaria, ha hecho de la propuesta de consulta una bandera para deslindarse del PRD como autor original y justificar su oportuna ausencia durante el proceso de debate y votación de la reforma. Hoy proponen una consulta al margen del PRD en 2015, no para unirse contra la reforma energética, sino para disputar votos al PRD, al que consideran su principal adversario.

Al mismo carro de la consulta se ha subido finalmente el PRI con su pregunta-amenaza sobre la reducción de diputados plurinominales que fuera la base de la reforma política de 1977-1978 y que se convirtiera al paso del tiempo, en la esencia de los equilibrios políticos del Poder Legislativo mexicano.

Por todo ello hay que destacar hoy que todos los partidos centrales están de acuerdo en ir a una consulta en 2015 y que cada partido, salvo Morena que va por otros motivos más de sobrevivencia que de ejercicio democrático, consideran que con su pregunta ganarán la mayoría en 2015.

Tanto el PRI como Morena, que no creen en el Poder Legislativo, apuestan y se suman a toda la larga campaña fáctica contra “los políticos”, “la política” y particularmente el “Poder Legislativo que pagamos”, cuya intención es alimentar en el fondo la visión de las dictaduras, disfrazadas de un presidencialismo que puede ser bueno o malo dependiendo de la persona y no del sistema que lo impone: es por ello que tanto Morena como el PRI podrían coincidir en la pregunta que propone el PRI para la consulta, más que Morena con el PRD sobre la consulta energética.

Podemos decir que en los tiempos actuales, un país está muriendo y otro resurgiendo. De lo bueno que existía y se formó por la Revolución Mexicana, que derivó en la expropiación petrolera y eléctrica, los derechos consagrados en los artículos 3, 27, 28 y 123 constitucionales, se busca revertir históricamente disfrazando la idea de cambio, para dar por terminada la obra de la Revolución, cuando en sentido contrario se debería buscar actualizar y reivindicar las conquistas y derechos, que son la base de lo que nos da soberanía económica y justicia social.

En lo político se busca darle la vuelta a la necesidad de una reforma profunda del Estado mexicano, utilizando el atraso y el conservadurismo, tratando de desprestigiar el pluralismo, la alternancia y las formas democráticas en todos los órdenes e imponiendo nuevamente los usos y costumbres del viejo régimen con el cual la gran oligarquía mexicana nació y creció de 1940 en adelante.

Hoy la izquierda que se unificó y la que levantó el programa a partir de 1988 necesita sortear el nuevo escenario, de que sí habría consulta constitucional en 2015, pero que el PRI en lo particular buscaría convertirla en una forma para legitimar definitivamente el regreso al viejo régimen.

La consulta sobre la energía está justificada por una reforma mal hecha y contraria al interés nacional. Las que proponen el PAN y el PRI son sobre dos temas pendientes: una nueva distribución de la riqueza basada en salarios justos y que es una demanda de la izquierda, y la necesidad de una reforma del Estado que también es de los progresistas y demócratas de México, no solo el tema de las plurinominales.

Es tiempo de riesgos.

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