De monstruos y política

Las caídas del sistema

Desde hace por lo menos 47 años, las caídas del sistema han sido recurrentes.

No solo existe la más famosa caída del sistema electoral de 1988 protagonizada por Manuel Bartlett, lo que le abrió las puertas al país que hoy tenemos, sino también el crac financiero de 1987, el sismo, el levantamiento indígena del EZLN, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, las masacres de inmigrantes en Tamaulipas, las elecciones de 2006, hasta la década de la violencia y la barbarie contra los 43 de Ayotzinapa en Iguala. Todas son caídas del sistema que nunca se pudieron procesar correctamente y nos han arrojado al país dividido y desorganizado que tenemos.

En todos los casos, las verdades históricas son falsas.

En todas estas crisis sistémicas se involucra la política económica que sustituyó al estatismo y las viejas oligarquías por unas monopólicas, también la falta de credibilidad en nuestro sistema electoral, la deuda con los pueblos indígenas originarios, la gobernanza con la sociedad civil que rebasa constantemente a las instituciones.

Como prólogo de la alternancia, ésta surgió del crimen político, no del acuerdo nacional; la defensa de la soberanía fue comerciada por un grosero entreguismo que nos convirtió en guardafronteras y hoy explican las masacres de inmigrantes; la frustración del cambio en 2006 por incapacidad y ceguera, que sembró el regreso del PRI y hoy estamos frente a reformas impuestas y sin consenso que mantienen al país paralizado y descompuesto.

La lucha contra el régimen presidencialista autoritario ahora es reivindicada a manera de caricatura. Al partido único lo sustituyó una clase política uniformada en su aislamiento y cuyo logro fue generar excepticismo crónico, apatía y una crítica fragmentada entre los ciudadanos. De la incapacidad para crear certezas y certidumbre, la política como herramienta necesaria hoy está desprestigiada.

Acaba de morir el jefe de francotiradores del 2 de octubre en Tlatelololco, según noticia de Luis González de Alba. Los estudiantes fueron al mitin por convicción, el Ejército fue llevado como marioneta a responder a la provocación y la perversión de políticos con vocación fascista. La verdad se niega.

Desde ese día el sistema autoritario se cae a pedazos; sin embargo, no hay otro que lo haya sustituido.

Por eso somos un país con todas las heridas abiertas.


www.marcorascon.org
@MarcoRascon