De monstruos y política

La bruja Purificación en la Edad Mediática


Tanto en la Edad Media como en esta Edad Mediática, existen brujas y brujos, hechiceros y magos; unos subversivos y otros para defender lo establecido.

Pasada nuevamente por la hoguera de la Inquisición mediática del siglo XXI, la bruja Purificación es temida por la palabra precisa y sigue maldiciendo los monopolios sin arrepentimiento. La llaman #brujatelecom.

Tanto como existió en la Edad Media, en la Edad Mediática existe magia negra y magia blanca. Se distinguen porque con la magia blanca se hablan cosas malas, pero se hacen cosas buenas; en la magia negra, se dicen cosas “correctas”, pero ocultan cosas perversas. La bruja Purificación hizo magia blanca.

A la mitad de la plaza inquisidora, sucede lo de siempre: los que caen de rodillas pidiendo perdón y se persignan alegando que la bruja los hechizó y no solo le creyeron, sino la desearon. Con golpes de pecho, arrepentidos, escupiendo para arriba, piden a gritos que no solo quemen a la bruja, sino que por Dios, la callen.

Esa bruja los confunde y no es la primera vez que ha sido llevada a las mazmorras y la hoguera. Cuando la consideraban cenizas, reaparece de nuevo atacando en comisiones y plenos, arrinconando telecortesanos, políticamente incorrecta, levantando grescas contra los monopolios y la realeza fáctica. No se le perdona a la bruja Purificación reencarnarse en ella misma y haberse aparecido por el oriental Distrito 22 en la reforma constitucional de Telecomunicaciones, que ahora todos se abrogan y que ahora destruyen los Inquisidores fácticos mediante leyes secundarias.

Los telecortesanos, que no pudieron frenarla entonces, juraron destruirla ahora, cumpliendo la amenaza del gallo decapitado ante los candidatos presidenciales que hace ocho años fueron amenazados por la Inquisición fáctica, sometidos a la ley Televisa.

Los inquisidores fácticos ya decidieron: no habrá lotería para nadie. El monopolio de la verdad debe ser eterno, intocado, pero ¿Cómo descubrieron a la bruja Purificación para quemarla?

Fue utilizando el mismo método de la Edad Media, pero ahora con técnicas electrónicas de la Edad Mediática: para descubrir a una bruja se le tira al agua con las manos y los pies atados, para así dificultar el nado —pues las brujas son más livianas que el agua— y por tanto, si flota y no se ahoga, es bruja y hay que quemarla viva de inmediato. Si, por el contrario, se ahoga, de todos modos, por ser acusada pagará con su vida y morirá inocente. A la bruja Purificación no es la primera vez que la queman y la ahogan.

En este nuevo feudalismo monopólico, fase superior del neoliberalismo, no hubo lotería, y por eso, se mantiene el reino protegido por la Inquisición fáctica. Es más, ahora existe un nuevo monopolio para cazar brujas y brujos; es el monopolio de las grabaciones privadas para amenazar a todo aquel o aquella con hacerlos políticamente invisibles. La serpiente ha salido del huevo y ha prendido la hoguera mediática.

No hubo tampoco lotería para las radios comunitarias e indígenas, a las que con toda sevicia se les condenó a utilizar hasta  20 watts de potencia y la prohibición de comercializar tiempo, arrojándolas al mundo de la discrecionalidad de los gobernadores y presidentes municipales, sujetando su libertad de expresión y sus contenidos a cambio de su existencia presupuestal. Las radios comunitarias e indígenas es la venganza fáctica por haberle creído a la #brujatelecom.

En este reino de la Edad Mediática, donde la mayoría se hinca frente a las antenas y sus satélites y nos hace regresar a las formas feudales, ser señalado como culpable o inocente no significa justicia, sino impunidad para que todo siga igual. La bruja Purificación ya fue condenada y los poderes fácticos ahora exigen que todos se arrodillen frente a ellos.

Odian a la bruja Purificación los que siempre en las batallas salen corriendo y dejan, en este caso, el campo libre a los telecortesanos, los príncipes idiotas, que es imposible grabarlos porque no hablan, solo votan, y porque viven y duermen con la Inquisición que graba.

La bruja Purificación, odiada y querida, envidiada y admirada por sus pócimas y calderos, va rodeada y vestida de sus nahuales, peces y perros, pájaros y gatos, reptiles e insectos, entre las buenas conciencias de esta Edad Mediática que la condena por blasfemar leyes, loterías y negocios contra los monopolios. De la reforma constitucional en telecomunicaciones, si hubo cosas buenas, mucho fue de ella.

Ahí va la bruja Purificación, sin arrepentimiento alguno, gritando en la hoguera… y, convertida en ceniza, otra vez se les va volando y guerreando.

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