De monstruos y política

A 54 años de la ruptura Cuba-EU

Día negro el pasado lunes 20 para los que consideraron que el último bastión de la guerra fría sería eterno.

El izamiento de la bandera cubana en Washington y el mes entrante la estadunidense en La Habana no solo es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de ambos países, sino el precedente de una revolución que no fue aplastada ni por fuera ni por adentro.

Cuba es sin duda el mayor referente latinoamericano que supo sortear el acoso basando su estrategia en el humanismo para enfrentar la estrategia de guerra mediante el bloqueo, para estrangular su economía e independencia.

Cuba sobrevivió al derrumbe de la Unión Soviética, cuando se le acusaba de ser un satélite de ella. Su desarrollo y estabilidad interna como política de seguridad nacional se basó en la salud, la educación y la cultura, poniendo en aprietos a aquellos que buscaban explicar inútilmente la existencia de una dictadura atroz que desarrollaba las más altas atenciones a la educación y la cultura, de acuerdo con estándares internacionales, superiores a muchos países sujetos al libre comercio.

Hoy en Cuba se iniciará el recuento histórico de todos sus sacrificios, de sus victorias, derrotas colectivas y de sus errores, justamente para impedir ser vencidos, por todos aquellos que les pedían, que por el bien occidental, de los valores “democráticamente correctos”, se rindieran.

Una de las grandes estrategias cubanas fue impedir la guerra y la invasión. La preparación de su defensa significó mantenerse alertas durante 54 años, mientras que un morbo tejido desde lo indigno esperaba que el pueblo se insurreccionara contra su propia revolución ya sea por hambre o por pesimismo.

Desde la visita de James Carter a Cuba se empezaba a dibujar que el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos sería con Fidel en vida, pues eso significaba que la siembra humanista de la revolución, la soberanía y el ideario socialista latinoamericano estaría vigente como precedente, para que los pueblos la defendieran.

Ya lo dice John Kerry: “La normalización de relaciones será difícil”. Los cubanos lo saben, pero está muy claro el logro hasta el momento que significa un cambio en la política hemisférica y que beneficiará a millones de seres humanos en Cuba, Estados Unidos y el mundo, preservando la dignidad y soberanía de Cuba.

Seguramente Cuba nos sorprenderá con su desarrollo y su progreso en adelante.

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