De monstruos y política

Secretaría de Cultura, ¿subir para abajo?

Para la política nacional, la cultura es como Dios: está en todas partes, pero no se le puede ver... en su real importancia.

Existe una regla no escrita en la administración pública mexicana que consiste en "subir para abajo"; es una fórmula para aquello que es incómodo, pero que debe estar ahí; es una maniobra para degradar agrandando; anular elevando; dar jerarquía a lo que no se quiere; decorar con lo necesario; hacer honores a lo que se desprecia y no se atiende.

En el mundo, son muchos los gobiernos que hoy entienden la importancia de la cultura y, para ello, deciden focalizar su importancia creando ministerios y secretarías, separados específicamente ya sea de educación o de deporte.

La propuesta de una Secretaría de Cultura en México no puede ser un subir para abajo y debe dejar de ser vista como "lo más importante"... de lo menos importante.

Un amplio sector a favor de destacar la cultura institucionalmente, plantea que la creación de una secretaría, debe partir de una ley de cultura que garantice los derechos culturales de todos los mexicanos como un derecho humano fundamental, específicando las formas de acceder a ella, mediante instituciones y presupuestos consistentes y sustantivos. De lo contrario correría el peligro de ser aún más segregada y debilitada, si no está basada en la transversalidad en toda la administración pública.

Para estar a nivel de los estandares mundiales, ya no digamos del primer mundo en ciudades como París, Barcelona o Berlín, es necesario ver ejemplos como el de Medellín, Colombia, que para desmantelar la violencia endémica dejada por el narcotráfico, se invirtió más de 14 por ciento del presupuesto a la cultura, convirtiendola en un modelo de gobernanza y solución a problemas estructurales.

Tanto la ley de cultura necesaria, como la secretaría que se propone para hacer cumplir sus objetivos, no podrían estar por debajo de la Declaración de Friburg 2007, en que se estableció que los derechos culturales son el derecho humano a la identidad y el patrimonio cultural, el acceso y participación en la vida cultural; el derecho a la educación y formación, así como a la cooperación cultural, la información y comunicación de los valores culturales.

Frente a la recomendación internacional de la Unesco de que se destine 2 por ciento de los presupuestos a cultura y que en México no se llega ni al 0.5, la propuesta de una secretaría deberá cumplir con este criterio.


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@MarcoRascon