De monstruos y política

¿"Saving" Mexico? Nuestra nueva lengua

Esta semana nos mandaron un mensaje fuerte y claro, de que han llegado para salvarnos. Es una imagen de abajo hacia arriba para proyectar una grandeza que no tienen, pero sí una fuerza que se impone.

A Federico Campbell Quiroz

A Federico Campbell Peña

En este tiempo de dislates, lo que salvaría a México sería la poesía, las ideas que se dicen y se escriben bien, las palabras que razonan y no renuncian a sus convicciones, las que se unen a los hechos, no las que se pagan y se dicen como virtudes de uno mismo; no los espejos.

Tratándose de buenas palabras escritas, en esta brevedad del año, a los mexicanos nos ha pegado duro la muerte de Juan Gelman, José Emilio Pacheco y Federico Campbell, los tres escritores y poetas que han muerto en el Centenario del nacimiento de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas, que nos formaron entre laberintos, poemínimos y muros de agua que contribuyeron a darle identidad de libertad a México mediante las palabras.

Esta semana, una edición limitada del Time fue pagada no como revista, sino como espejo. Dirigida a un país que ha ido perdiendo el valor de las palabras, nos mandaron un mensaje en idioma inglés para decirnos que el presidente Enrique Peña Nieto está salvando a México frente a los dos grandes peligros del presente: la inseguridad y la economía del despojo que ellos mismos impusieron.

El uso del inglés como idioma portador del mensaje ha sido usado como base de credibilidad del contenido. Fue para demostrarnos que en nuestro idioma ya no nos entendemos y necesitábamos de Malinche para darle fuerza al mensaje de los nuevos teules. Nos lo dicen en inglés como prueba de que el anuncio de la salvación es superior a nosotros mismos y, por tanto, es verdadero.

Como si fuese la traducción de un presagio, no sabemos si el de la imagen que publicó el verdadero Tiempo (en nuestro idioma), viene a salvarnos o conquistarnos. El significado de sus nuevas leyes tomó la decisión de quemar las naves con las que han regresado en el papel de nuevos dioses de la modernidad, por donde sale el sol, montados en los caballos del gran capital del mundo, diciendo que son uno solo, lanzando pólvora y plomo.

Ante la salvación que anuncian, la nación de nuevo se divide y para miles la imagen causa hilaridad y desasosiego. Los editores del Tiempo han pedido el beneficio de la duda para convencernos de que sus dioses son mejores que los nuestros y han mandado decir “que hay que leer primero, antes de juzgar”, pues su salvador es bueno.

Como en La Conquista, estamos ante una guerra de dioses y divinidades. Tras la presentación del salvador de nuestras almas está la misma fiebre del oro que los impulsa a no detenerse y llegar al dominio absoluto. Un Zócalo con armas nos disuade de cualquier otro camino o resistencia, recordándonos a Pedro de Alvarado y Cholula.

Frente al mensaje de la salvación, la nación sucumbe porque está dividida. La fuerza del Time y su “Saving Mexico” está basada en la duda, la incertidumbre frente a los presagios. Su edición mundial, menos en el imperio, es un mensaje claro de que el dominio está consumado y las naves de todas partes pueden llegar aquí a repartirse.

La división que nos debilita, aun siendo los más, ha tomado como actitud “la resistencia” y no la concepción propia de lo nacional. Nos derrotarán si no construimos un camino propio.

El chovinismo no resuelve y causa mucha confusión; se requiere no de la magia, sino de la convicción; una concepción propia para unirnos al mundo, y como no la tenemos, nada mejor que un mensajero en su idioma que ha venido a decirnos que estamos derrotados y por eso, en inglés Malinche, debemos creer en su salvación.

Para defendernos necesitamos poetas, no dioses. Necesitamos la fuerza de las palabras para reconstruir todo lo que somos y lo que podemos ser, la salvación solo puede venir de los mexicanos mismos, hecho con la simiente de todas las lenguas que nos forman y con las que nos explicamos.

Esta semana nos mandaron un mensaje fuerte y claro, de que han llegado para salvarnos y para ello ya quemaron sus naves. Es una imagen de abajo hacia arriba para proyectar una grandeza que no tienen, pero sí una fuerza que se impone.

Vienen por todo, con sus viruelas y nuevas armas a transformar nuestro propio destino que ya no tenemos. Ya no bastan los sahumerios y los sacrificios porque hoy, con la cruz de la modernidad y las bajas tarifas, vienen a salvarnos y ellos tienen a su favor nuestra tendencia a repetir errores.

¿Saving Mexico? Es la nueva Conquista y el Time es nuestro nuevo calendario.

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