De monstruos y política

Reforma política del Anáhuac

De esta ciudad cultura, ciudad motor, ciudad destruida y reconstruida, ciudad referencia, ciudad regulación, ciudad histórica, ciudad refugio, ciudad escenario, ciudad vulnerable, ciudad defensa, ciudad reclamo, ciudad capital, ciudad vanguardia, ciudad retaguardia, ciudad del asiento federal, ciudad patrimonio, ciudad abierta, ciudad valiente, ciudad derechos, ciudad de religiones, no puede salir un texto constitucional inmundo. Esta reforma deriva a un acto fundacional y es vanguardia nacional.

De esta Constitución de la Ciudad de México será el rumbo que tome nuestro federalismo. De la forma de elección de la Asamblea Constituyente existirá un mensaje preciso de cuál será el concepto de la gobernanza, no solo respecto a la estructura administrativa, sino a los derechos y deberes de gobernados y gobernantes de la ciudad y el país.

Hasta la semana pasada, las noticias no han sido buenas para los ciudadanos de la capital: el poder constituyente ha quedado intervenido por la partidocracia, al dictaminarse que serían el Senado, la Cámara de Diputados y el Ejecutivo federal los que asignarían a 40 de los 100, que conformarían la Constituyente en 2016. El 60% sería electo mediante lista a través de los partidos registrados, que por origen, responderían a los intereses de los partidos y no de la ciudad, como ahora sucede en las cámaras legislativas.

PRI y PAN, siendo minoría política en la ciudad, mediante este esquema se asegurarían de tener una mayoría legislativa para imponer el contenido de la nueva Constitución de la Ciudad de México. Por tanto, sería una Constitución que nacería sin consenso ni legitimidad

Si la izquierda democrática, social y cultural fue la que empujó durante décadas la lucha por el gobierno propio en el Distrito Federal, al llegar el momento más trascendente, se disuelve como la bruma, trataron de evadir y silenciar los reclamos de Porfirio Muñoz Ledo, uno de los principales ideólogos de la reforma.

Tarea fundamental deberá ser la ciudadanización de la Asamblea Constituyente, pues cada uno de los integrantes deberá responder a los ciudadanos y no a las estructuras que han deformado y se han repartido, no solo las diputaciones y senadurías, sino las composiciones de los órganos autónomos.

De la manera de integrar la Constituyente dependerá el resultado: no se le puede pedir una legislación de avanzada a quiénes responden fundamentalmente a intereses opacos.

No se le puede negar a la ciudadanía activa ser parte de la hechura, del nuevo constituyente del Anáhuac.

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