De monstruos y política

Preparativos a 30 años del sismo

El acontecimiento es más que simulacros ante desastres. Fue la revolución constructiva de la sociedad civil y su presencia.

El 19 de septiembre de 1985 constituye el eje de cambios promovidos desde la sociedad, reclamando espacios de decisión de la vida pública y la gobernanza. Es el nacimiento de la búsqueda de una nueva política, no de su alejamiento; del diálogo constructivo entre fuerzas distintas y la participación ciudadana.

El sismo de 1985 es el nacimiento de una lucha constante, con altibajos, contra la visión autoritaria y paternalista que se genera en los gobiernos y ha sido base del corporativismo y el clientelismo político.

El terremoto, con su estela de destrucción, muerte y tragedia, fue un acontecimiento social, político, ético y cultural. Desnudó a las viejas instituciones y la corrupción sistémica que padecemos.

El sismo puso en jaque a la autoridad cuando no actuó en consecuencia o fue omisa; cuando buscó minimizar la magnitud de los problemas y no vio a los ciudadanos como parte de la solución de éstos. El sismo cuestionó cuando el gobierno pensó que la seguridad fue protegerse primeramente él y no a los ciudadanos.

Este pasado domingo 19 de abril (y cada día 19 de mes, hasta fin de año) se integró, con muchos de los protagonistas sociales y culturales de aquel año, el Comité 19 de septiembre 1985. Memoria del sismo y la reconstrucción, no solo para conmemorar, sino para hacer una reflexión colectiva, unitaria e incluyente de lo acontecido hace 30 años. Se fijo como objetivo hacer un balance con los protagonistas y las nuevas generaciones sobre lo que tenemos y hemos ganado; lo que nos sobra y lo que nos falta.

Será un tiempo para conmemorar y recordar a los más de 100 mil heridos, los miles de muertos y desaparecidos rescatados por los ciudadanos ante la actitud perpleja de las autoridades.

Será un tiempo para reconocer la solidaridad como la gran herramienta que se convirtió en demanda de democracia y de la cual nació la primera Asamblea de Representantes, hoy Legislativa; la lucha por el gobierno propio y la demanda de elecciones limpias: 1985 es una raíz de los cambios en la capital que explican 1988 y la elección de gobernantes a partir de 1997.

Será un año para hacer conciencia de nuestra vulnerabilidad; para hacer un balance crítico y autocrítico de la actuación de todos y la ciudad que hoy tenemos y que queremos.

Será un tiempo para recordar de cuando convertimos la tragedia en reconstrucción y los ciudadanos ganaron el espacio público para la cultura.

Será una oportunidad para reflexionar sobre los problemas de nuestro tiempo.

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