De monstruos y política

PRD, raíces y adversidades

Este partido tiene una historia y compromiso más allá de sus errores y deficiencias; es el más importante de la izquierda y lo sigue siendo y no es la primera vez que le organizan partidos satélites para dividirlo y señalarlo.

En 1988 coincidió la historia moderna de México con la historia de la izquierda mexicana. Ambos cambiaron.

Los que desde la marginalidad política y de las instituciones habían luchado tenazmente contra el régimen de partido de Estado y el sistema corporativo junto a la clase obrera y los sindicatos independientes, el campesinado, las universidades, el magisterio, los movimientos de los artistas e intelectuales comunistas, el movimiento estudiantil, la lucha armada urbana y rural, las candidaturas independientes (Danzós Palomino y Valentín Campa), la llegada al Congreso, la ampliación del debate y la lucha por reformas sociales y políticas, la defensa contra el neoliberalismo, la solidaridad internacional, la organización por la presentación de los desaparecidos y contra la represión ilegal del Estado, los movimientos urbanos y los damnificados del 85, todos, se unieron por vez primera en 1988 y provocaron la mayor crisis política del sistema político mexicano y el régimen priista, en su propio terreno de control: las elecciones.

Se dice fácil, pero ese año la izquierda mexicana dio un salto cuantitativo y cualitativo. La izquierda socialista, comunista y democrática; la social y la reformista, la insurreccional y la gradualista, de golpe se encontraron con el legado de Lázaro Cárdenas. Cuauhtémoc Cárdenas consumó el rompimiento con el PRI y establece la alianza con la izquierda, convocando a la formación del partido que se propuso servir mediante una Revolución Democrática.

El régimen salinista falto de legitimidad, recibió la fundación del PRD asesinando a más de 600 de sus fundadores en distintas partes del país. Fue un recibimiento violento como no ha tenido posteriormente otra fuerza política legal desde el tiempo de la Revolución mexicana.

La unificación en torno al PRD sumando movimientos sociales, núcleos políticos y partidos, cambió el panorama electoral y político de México haciendo avanzar las formas de organizarse, pensar, criticar y cuestionar. Sin embargo, la diversidad que en el Frente Democrático Nacional (FDN, 1988) era virtud, en el proceso de formación del PRD fue el origen de tendencias, grupos y corrientes que hoy se han institucionalizado, pero que no han resuelto los retos de la unidad programática y estratégica.

El PRD se fundó recibiendo una campaña de denostación y descalificación, pues su unidad era temible para el régimen. De sus problemas organizativos y estatutarios devino hacia 1994 la propuesta de la “transición pactada” contra el llamado a formar un gobierno de reconstrucción nacional: fueron los tiempos de la crisis de 1995 teniendo al fondo la propuesta insurreccional zapatista y el crimen político al seno del PRI como síntoma claro de descomposición del viejo sistema.

Para 1997, resultado de una visión apoyada en las reformas y la interpretación de la bancarrota del régimen priista, Cárdenas abre la puerta de la alternancia al presentarse como candidato a la Jefatura de Gobierno y ser su primer gobernante electo en el Distrito Federal desde 1928. Llegar al gobierno del DF no fue un acontecimiento aislado, sino un largo proceso histórico donde la conducción puso por delante lo posible y la idea de avanzar.

La elección de 2000 genera una de las crisis ideológicas más severas en la izquierda ante el llamado del “voto útil” al que convocaron abiertamente algunos segmentos de la izquierda, pero que otros operaron desde la clandestinidad. Una “mano invisible” ya desde ese año, se proponía borrar toda la referencia y la raíz de 1988, pues aunque el PRI fuera derrotado, el esquema de transición no toleraba una izquierda conceptual, programáticamente fuerte y con identidad.

La falta de ella condujo a una de las derrotas más inexplicables. En 2006, nunca la izquierda se acercó tanto al poder presidencial (0.02 por ciento de diferencia) y nunca como en esa elección se cometieron tantos errores. La historia dirá en el futuro si estos fueron errores deliberados.

Hoy, el PRD tiene una historia y compromiso más allá de sus errores y deficiencias; es el partido más importante de la izquierda mexicana y lo sigue siendo y no es la primera vez que le organizan partidos satélites para dividir y señalar a la izquierda como incapaz de unificarse.

A 25 años de su fundación, la campaña de odio contra el PRD es tan grande como en la época del salinismo. Lo que no pudo el salinato, lo intentan ahora los que no pudieron por dentro controlarlo. Por ello el PRD es más que sus errores, grupos y corrientes, que para salir adelante debe transformarse y abrirse para cumplir con sus compromisos.

El PRD es una obra histórica y colectiva. En hora buena sus 25 años.

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