De monstruos y política

PRD y Morena en la Constituyente

En su lucha por la mayoría pírrica (ninguno de ellos alcanzará 51 por ciento), van camino para abrirle al PRI la capacidad de veto y como minoría imponer condiciones a la Asamblea Constituyente.

La visión de PRD y Morena es fallida y demagógica, pues confunden promesas electorales de campaña de gobierno, en lo que debe ser la base normativa de las leyes secundarias y los reglamentos.

Es claro que entre uno y otro existen diferencias: son profundas pero insustanciales. Ambas no le importan a la mayoría ciudadana.

Su sordera y sectarismo son una causa del abstencionismo previsto (80 por ciento dice el INE), pues ambos han demostrado su falta de visión futura y hacia dónde piensan conducir la ciudad.

Tanto PRD como Morena han gobernado la ciudad 2000-2016 desde hace 16 años y hoy se deslindan de su propia obra. El actual gobierno es nieto de uno e hijo del otro y no lo reconocen. El vacío programático es palpable.

Su pleito cupular por el control de la ciudad transmite hacia su militancia la necesidad de enfrentarse en los territorios a grados de violencia, más allá de lo verbal. Ambos van desnudos pidiendo apoyo vecinal denunciando al que antes era su compañero de convicciones. La obra perversa es la orden superior para enfrentarse y declararse mutuamente como el enemigo principal. ¿Cómo convencer y generar optimismo a través del odio y el encono? El origen de la confrontación es arriba, no abajo.

No se puede hacer un pacto constitucional festejando el divisionismo entre los que lucharon juntos. No se puede ganar sin proponer el futuro.

Esta claro que su objetivo es el 2018 y no la Constitución. Ambos despercian la visión de largo plazo y son omisos para plantear instrumentos de planeación constitucional y dar sustentabilidad al cumplimiento de los derechos que dicen proteger.

En su ruptura, ambos son responsables del pesimismo, la confusión, la inestabilidad, las ocurrencias, el conservadurismo, la abstención, paralización, la corrupción, el oportunismo, la ausencia de ideas, polarización política, dispersión de la fuerza, la entrega a los provocadores y los adversarios, la falta de ideas y proyectos, la división entre grupos y organizaciones y el encono y el resentimiento social.

Ambos preparan una nueva derrota en la ciudad que ha buscado ser la vanguardia democrática del país con el esfuerzo de sus habitantes. Ambos son responsables directos del regreso del viejo régimen, que no volvió por un golpe, sino por sus errores, división y sectarismo.

Los excluidos y marginados, serán por eso, el Constituyente 101.

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@MarcoRascon